BIENVENIDOS AL BLOG DE LITERATURA UNIVERSAL DEL IES JOAQUÍN RODRIGO EN MADRID.

"La eternidad es una rara virtud de la literatura". Adolfo Bioy Casares.







domingo, 7 de junio de 2015

MUCHA SUERTE EN LA PAU



CHICOS, 
QUEDAN DOS DÍAS PARA QEU PODÁIS DISFRUTAR DEL VERANO DEFINITIVAMENTE. 
VALE LA PENA EL ESFUERZO. 


¡ MUCHA SUERTE EN TODO, Y EN PARTICULAR EN LITERATURA UNIVERSAL !!!!

martes, 7 de abril de 2015

LA METAMORFOSIS DE KAFKA


La Metamorfosis es considerada una de las obras maestras de S.XX.

Aquí os dejo una versión de esta novela, que de forma subjetiva adopta el texto de Kafka y transmite la sensación de angustia que el autor quería reflejar.





metamorfosis por cinefalo

KAFKA Y EL EXISTENCIALISMO


La Metamorfosis tiene también relación muy directa con  “con otras manifestaciones artísticas” como es el existencialismo, una de las vanguardias filosóficas y literarias  pioneras del S.XX. Se dice, de hecho, que Kafka es un precursor del existencialismo en Europa. Este movimiento se caracteriza por la idea de que la única realidad del hombre es su existencia: por tanto, el hombre es un ser abocado a la muerte y la vida es absurda, porque carece de un sentido trascendente. Esto conlleva un sentimiento de angustia y desolación.
El existencialismo alcanza su máxima importancia tras la Segunda Guerra Mundial, en Francia, con autores como Sartre y Camus. 
Algunos de los temas o símbolos de estos autores están directamente vinculados a Kafka, y especialmente a La metamorfosis: es el caso de la náusea sartreana, o el extrañamiento del protagonista de El extranjero de Camus, que recuerdan a la inexplicada transformación de Gregorio Samsa y su aislamiento familiar y social. Ideas y sentimientos como la culpa, la vergüenza, la condena o el absurdo, típicos del existencialismo, se encuentran ya en Kafka y otros autores como Pirandello, Musil o Broch.





KAFKA Y EL SURREALISMO Y EL EXPRESIONISMO 

También puede relacionarse a Kafka con movimientos de vanguardia contemporáneos: la importancia de lo onírico, la sensación vivir un sueño -una pesadilla, más bien-, recuerdan a los planteamientos del surrealismo. Por otras parte, su deformación de la realidad hasta extremos grotescos es similar a la estética del expresionismo, movimiento al que ha sido frecuentemente vinculado.




KAFKA Y EL CINE 

Otro aspecto interesante, y que revela la pervivencia de la obra de Kafka lo constituyen las adaptaciones de sus libros al cine. Sus obras principales han sido llevadas a la pantalla, alcanzando su punto máximo con El proceso (1962) de Orson Welles.. El punto de partida de este film es una adaptación ilustrada del cuento Ante la ley. Una vez concluida la narración Joseph K se despierta y empieza un viaje delirante por una pesadilla, donde es condenado antes de ser juzgado. La acción acusadora, sistemática y generalizada, se convierte en la base del poder judicial. Y la presencia de Kafka, de lo kafkiano, se registra también en numerosas películas que no son adaptaciones de sus novelas: Los pájaros, de Hithcock, ¡Jo, qué noche!, de Scorsese o Brazil, de Terry Gilliam, son ejemplos de ello. Y el propio Kafka aparece como personaje –en tareas de detective-, en la película Kafka de Steven Soderbergh.

KAFKA, PREMONITOR DE LOS TOTALITARISMOS DE S.XX

 Kafka anticipa los totalitarismos de los veinte y treinta. A partir de 1914, el siglo XX (es decir los años transcurridos desde el estallido de la Primera Guerra Mundial hasta el hundimiento de la
URSS), el hombre asiste a un escenario cuyo horror y crueldad, tienen  proyecciones antes desconocidas.
 Al mismo tiempo las burguesías nacionales observan asustadas la gestación del Socialismo, mientras el Capitalismo debe transformarse, para sobrevivir, en los imperios que terminan de dividirse el mundo. 
El mundo adquiere una nueva perspectiva política, social, económica y por consiguiente su cultura (en especial la europea) entra en crisis. Paralelamente, las monarquías acusan un retroceso después de 1920, cediendo en parte su espacio a las experiencias fascistas y totalitarias. En este contexto de crisis debe enmarcarse la vida y la obra de Kafka. 
Leer a Kafka es descubrir que las cosas no son tal como las queremos, como las creemos o imaginamos, es constatar la visión de un mundo que no controlamos sino que por el contrario nos controla. Y donde la función del estado es vigilar y castigar, ya que la culpa del sujeto es siempre indudable.

KAFKA Y SU INFLUENCIA POSTERIOR 

Por último, es interesante también señalar lo que tal vez sea la prueba más concluyente de la enorme influencia de Kafka en la cultura posterior: la adopción y el uso del adjetivo “kafkiano”.
Este término se aplica a las situaciones absurdas y complicadas, por referencia al universo angustioso y opresivo descrito por este autor.
Es la definición de las situaciones que viven Grgorio Samsa, al amanecer transformado en insecto, o de Josef K., juzgado y condenado en El proceso por un crimen que no conoce, o el agrimensor K., contratado en El castillo para un trabajo que nadie le explica.

 En la actualidad esta palabra se usa para designar situaciones que encierran un componente absurdo y a la vez angustioso, especialmente en las relaciones de los individuos con el poder, que lo somete sin sentido ni explicación. Son círculos viciosos, en los que la persona no encuentra salida a su situación.Pocos nombres propios se han convertido en adjetivos calificativos a lo largo de la historia de la cultura: homérico, dantesco, pantagruélico, quijotesco, y por supuesto kafkiano.


Pese a su brevedad, La metamorfosis es una obra compleja. En su libro The Commentator's Despair (La desesperación del comentarista) Stanley Corngold da cuenta de más de 150 interpretaciones.

La obra reúne un sentido “social” y otro existencial: por un lado, expresa la visión que Kafka tenía de la sociedad como un poder anónimo, sin forma, que oprime y aplasta al individuo. Por otro, recoge también su concepción pesimista de la existencia. Ambos aspectos se integran en el carácter autobiográfico de la obra.

Carácter autobiográfico



Tradicionalmente se interpreta la obra de Kafka, y en especial La Metamorfosis, como un trasunto de la vida de su autor. Y es que, en efecto, son numerosos los aspectos que se pueden reconocer: el padre autoritario, los empleos, el cuidado por parte de su hermana cuando enfermó de tuberculosis, el ya aludido aspecto repulsivo con que Kafka se veía a sí mismo y hasta la frase que le dedicó su padre una vez,: "eres un bicho" le dijo, expresándole su desprecio.
Como sabemos, la Carta al padre será muy reveladora en este aspecto. También la propia ideología de Kafka está presente en la obra: para Kafka, gran defensor de las clases obreras y de las ideologías socialistas, la realidad burguesa de principios del
XX y la lucha por el éxito económico, social y político del capitalismo, no eran más que una degradación del hombre, una manifestación del erróneo camino en el que el éste se había encarrilado.


TEMAS QUE DESTACAN EN LA METAMORFOSIS DE KAFKA 


Individuo y sociedad

La autoridad
Uno de los motivos que se han señalado como fundamentales en la obra de Kafka es el de la humillación del hombre ante un poder autoritario y veleidoso que, con la relación jerárquica que establece, lo somete y degrada. Esta autoridad se manifiesta en la obra de formas diversas:

Por un lado, el sistema social inclemente y autoritario se materializa en la figura del apoderado del almacén para el que trabaja Gregorio; este personaje se presenta, por orden del jefe, en casa del protagonista apenas lo echan de menos. El jefe de Gregorio es duro y exigente; sus compañeros, apenas unas figuras fugaces: los otros comerciantes con los que tiene un trato de lo más superficial; el apoderado que viene a buscarlo, un impertinente que ni por un momento siente compasión por Gregorio, al que aún todos creen simplemente algo enfermo, ni trata de ayudar a un empleado que, por lo que sabemos, es un trabajador modélico. Cuando
Gregorio se muestra en su horripilante nuevo estado, el apoderado huye despavorido y ya nada volveremos a saber de él: si Gregorio no está en condiciones de trabajar, entonces ya simplemente se esfuma para ellos: nadie pregunta por él, nadie se interesa, nadie se ofrece a echar una mano a la familia en apuros.

La familia Samsa, a pesar de sufrir bajo el yugo autoritario de otros, no resulta menos clemente con el personal que la sirve: si bien se muestra relativamente amable con la primera criada, despidiéndola cuando ésta lo solicita con lágrimas en los ojos, no tiene sin embargo contemplación alguna con el personal sucesor, al que trata con bastante desprecio. Del mismo modo, la madre, la hermana y el padre se muestran ridículamente solícitos con los inquilinos que habrán de acoger en la casa, a los que tratan con indigno servilismo.

Por otro lado, el padre de Gregorio se muestra en principio como una figura indolente que no siente ningún reparo por engordar en su sofá mientras el hijo se desloma cada día por proporcionar a la familia una situación económica favorable, lo cual incluye asumir las deudas contraídas con anterioridad por el padre, tras la quiebra del negocio que regentaba.

Gregorio descubrirá que incluso estaba haciendo engrosar unos ahorros que sus padres habían empezado a acumular, sin avisarlo y sin tener en cuenta, como él mismo dice que, con ese dinero, Gregorio podría haberse librado antes de la carga de las deudas. Pero Gregorio no se queja y, humildemente, lo acepta. Poco después veremos al padre vestido con su uniforme de botones dorados. Sigue mostrándose con rasgos caricaturescos, con su panza y su obstinación en permanecer en la sala de estar a pesar del sueño, cada noche; aunque, por otra parte, ese uniforme subraya la autoridad de que está investido como cabeza de familia. El uniforme es de conserje, pero evoca otros uniformes de personas más poderosas que él y, sin embargo, probablemente no muy distantes en cuanto a valores y actitudes ante la vida.
Algunos elementos más vendrán a ser simbólicos de la autoridad que se ejerce sobre el individuo, a lo largo de la historia: las puertas con llave, por ejemplo, que Gregorio no posee la habilidad de abrir o cerrar, dependiendo, una vez más, de la voluntad de los otros para moverse libremente.



Sociedad y soledad
La soledad que angustia y que austeramente soporta el personaje no se reduce al ámbito familiar: 

Gregorio confiesa no tener amigos (apenas conocidos); sus compañeros de trabajo (el jefe, otros viajantes...) son apenas sombras que pasan con indiferencia por su vida y que probablemente ni siquiera conocerán su nombre; el único amor del personaje es "una señorita a la que había cortejado sin entusiasmo".

Pero Gregorio no es el único que está solo: la familia no tiene a quién acudir; es más: ni siquiera se plantea esa posibilidad de recabar ayuda o apoyo. Las sirvientas son simples empleadas que, como vienen, se van (y constituyen, al mismo tiempo, un escalón aún más bajo de la autoritaria sociedad). La familia (en especial los miembros femeninos) tiende a abrazarse, aterrorizada o exhausta, a medida que avanza la tragedia: madre e hija llevan a rastras al transido padre; el padre se sitúa delante de la hija, con los brazos abiertos, para "protegerla" del insecto; la hija solloza en brazos de la madre: unos y otros se sostienen físicamente ante la desgracia; sin embargo, no puede decirse que, salvo en unas pocas ocasiones, nos conmuevan esas muestras de afecto, que apenas puede llamarse cariño: en general predomina el silencio, el aislamiento, la soledad a la que de antemano parecen haberse rendido todos los personajes de la novela.

Egoísmo
En todo momento, desde las primeras páginas, pesa sobre los personajes la necesidad de encontrar una fuente de ingresos que sustituya el sueldo de Gregorio. Éste dedica al trabajo sus primeras apesadumbradas reflexiones, preguntándose cómo sobrevivirán los suyos si él no se levanta para continuar su rutina. Pronto se translucirán algunas mezquindades cuando al joven Samsa le sea revelado el tesoro de los ahorros que se habían hecho a sus expensas y sus espaldas (aunque, como sabemos, el bueno de Gregorio perdonará y aún se alegrará de que se haya tomado esta disposición). El resto de miembros de la familia no será ajeno a esta misma preocupación, y pronto todos, desde el padre hasta la hermana, tendrán que arrimar el hombro.
La mezquindad se advierte en la falta de agradecimiento hacia Gregorio y en la ocultación que se le había hecho de los ahorros, a pesar del evidente sobreesfuerzo que para éste suponía tener que cargar con deudas antiguas de sus progenitores; hay mezquindad oculta bajo la facilidad con que todos encuentran trabajo y comienzan a desempeñarlo: se deja ver que, si no lo hicieron antes de la transformación, para descargar al joven de esa responsabilidad, fue por pura molicie y egoísmo, y sólo cuando la necesidad aprieta, ellos se avivan.
Por último, también los inquilinos, al descubrir la presencia de Gregorio, que no parece asustarles ni ofenderles lo más mínimo, aprovechan la ocasión para declararse (falsamente) escandalizados y declarar su intención de no pagar ni un céntimo a sus caseros (incluso, sugieren la posibilidad de demandarlos para obtener beneficio).

Sentido existencial

La condena
La condena, impuesta en el protagonista desde el inicio de la obra, resalta el carácter dramático del personaje. La primera frase de la novela no es sino la conclusión definitiva, el sumo castigo infligido con el hombre. Se puede interpretar el hecho de que la obra inicie con este veredicto como que el ser humano desde su origen ya está condenado, la existencia es en sí, una condena.

Gregor al verse convertido en un escarabajo, reacciona con cierta indiferencia que denota la aceptación del nuevo estado, parece no cogerle por sorpresa su transformación; víctima de la existencia, el hombre prevé su maldición, asumiendo el inexorable destino que le aguarda.
En un primer momento, Gregor parece asombrarse ante su horrendo estado, pero de nada le vale intentar reprimirlo, es consciente de su desgracia, intuye los motivos y nada puede hacer ya para volver atrás. La única salida que le queda es la aceptación.

El cargo imputado sobre el condenado no es otro que el de existir. Sin embargo, Gregor se empeña en buscar algún otro motivo, como el asfixiante ritmo de vida que lleva, el levantarse tan pronto todos los días, o el haberse quedado esa misma mañana demasiado tiempo cavilando tonterías. Estos motivos podrían ser una manifestación del acelerado ritmo de vida occidental, un ritmo desquiciante y exagerado que mantendría sujetas a unas sacrificadas clases medias en un sistema anti-humano, un mecanismo engrasado a base de abusos, de injusticias y de sistemas coercitivos que encadenan al individuo.

La culpa
De las cábalas y explicaciones que elabora Gregor para intentar explicar su estado, se puede entender una cierta carga de culpabilidad, responsable de su existencia, culpable por haber venido al mundo, sumiso ante la condena por convicción y no por obligación. El hombre es arrojado al mundo involuntariamente, exiliado en un cuerpo, atrapado por la razón, y culpabilizado pese a su inocencia.

La vergüenza
Uno de los aspectos más dramático de la actitud de Gregor es la vergüenza.

Una vergüenza que siente cuando se ve convertido en escarabajo, cuando ve que su propia madre se lamenta, entre lágrimas, al ver a su hijo convertido en un monstruo. La decepción de sus seres queridos le atormenta, sin mediar palabra se convierte en el enemigo o, más bien, en el punto de mira, en el objetivo sobrante. Una lacra a erradicar que, por su ineficacia, no puede eliminarse a sí misma. Gregor ya no quiere salir nunca más de su habitación, ve como todo su mundo se desvanece ante su impotencia. Esta vergüenza existencial anula la voluntad de Gregor, sumiéndola en un pozo de incomprensión y de desesperación, Gregor ya no puede elegir su destino, su familia elige por él, se convierte en un objeto inútil al cuál hay que mantener, una carga, un engendro cosificado y privado de su libertad, el personaje está totalmente encadenado a una realidad insoportable cuya posibilidad de existir se desvanece progresivamente, diluyéndose en un cuerpo sin alma.

La muerte
Para el existencialista, la muerte física no se corresponde con la muerte moral. Gregor ya estaba muerto antes de que su corazón de insecto dejara de latir, había vivido muerto. Finalmente, Gregor muere; muerte salvadora, muerte de sosiego, de calma... Sin embargo, de entre esta nube de tranquilidad, rebrota el germen del horror, la existencia vuelve a brotar en la última página, con la esperanza de la hermana, con la introducción de una nueva presa en la jaula de la existencia. El desastre vuelve a comenzar.

Autocomplacencia

Frente a los demás personajes, Gregorio es presentado como un ser lleno de virtudes, a pesar de la apariencia repulsiva que adquiere con su metamorfosis. El protagonista, que, a pesar de estar presentado por un narrador  omnisciente, podemos relacionar fácilmente con su autor, acumula un buen número de virtudes que contrastan con la mezquindad de los otros: Gregorio es paciente, humilde, comprensivo, considerado e infinitamente generoso: entregó todos sus esfuerzos y todas sus horas, mientras pudo, al bienestar de su familia, sin pedir nada a cambio; guardaba una dadivosa sorpresa para su hermana, y casi le pesa más no poder llevarla a cabo que su propia desgracia, que soporta con estoicismo ejemplar.
Esta obra nos pone ante los ojos de forma sobrecogedora la necesidad de fundar con quienes nos rodean, sobre todo en la familia, relaciones personales que nos permitan desarrollarnos normalmente y ganar autoestima. Así se evita que alguien, por no poder crear un tejido de relaciones auténticas, bloquee su desarrollo personal y se vea envilecido hasta considerarse como un vil insecto. Gregorio Samsa no fue nunca maltratado, vejado, humillado, pero él se vio reducido a mero medio para el sostenimiento económico de la familia. El protagonista desaparece de la escena cuando se rompe el débil hilo que lo unía al mundo: el afecto hacia su hermana y la voluntad de ayudarla.

Sabemos, por la biografía de Kafka, que éste vivió el período de la infancia en una gran soledad. Este desajuste entre la sordidez de la vida cotidiana y su vocación profunda despertó en su interior un sentimiento de desesperación, alumbró en su mente la idea del suicidio y lo llevó paulatinamente a la enfermedad y la muerte prematura. No existe una causa para la transformación de Gregor en un insecto. Gregor se despierta una mañana  convertido en escarabajo de una forma absurda e inexplicable, sin embargo Gregor no se cuestiona nunca el "porqué", no trata de encontrar una solución, ni una causa, simplemente lo acepta con resignación, con una especie de desidia evidente que configura un absurdo existencial contra el cual no podemos luchar. Sin embargo el insecto no es elemento relevante, sino que se convierte en un símbolo de la insignificancia de la existencia humana.


Después de todas estas explicaciones, espero que podamos acercarnos a la novela con un claro entendimiento de lo que supuso esta obra para la narrativa de S.XX, y su trascendencia posterior. De hecho, aquí os dejo otra de su versiones, en este caso en cómic.

La versión en cómic es otra de las adaptaciones que reflejan de manera certera las cuestiones vitales que el autor quiere reflejar. En este enlace podéis disfrutar de una de ellas.

http://www.randomhouse.com/crown/metamorphosis/

martes, 31 de marzo de 2015

EL MITO DE LAS PIEDRAS HECHO REALIDAD POR LOS ALUMNOS DE LITERATURA UNIVERSAL.



¡ Siempre he pensado que los alumnos tienen mucho que enseñarlos! Son ellos los que mueven las clases, son ellos los que hacen que nosotros hagamos bien o mal nuestro trabajo, y son ellos los que  se atreven a hacer posible lo que se proponen. 

En esta ocasión, la meta era trabajar la mitología clásica desde un punto de vista práctico, donde la oralidad y el trabajo personal, la iniciativa y la capacidad de creación se aunaran para poder transmitir a unos niños de 2º Y 3º de Primaria la importancia de los personajes mitológicos como Orfeo y Euríce, Teseo o Ícaro. 

La literatura clásica es uno de nuestros temas de Universal, pero que por su amplitud vemos de forma muy reducida. Por esta razón, esta experiencia es muy válida para acercarnos a ella. Todo un curso trabajando de forma autónoma en los recreos, donde los alumnos han elaborado la idea, el texto a representar y la puesta en escena. 

Hasta el último día yo no vi el ensayo global,y ya me fui sorprendiendo  muy gratamente. Y así el día 26 de marzo , los chicos de Literatura Universal de 2ºBachillerato del IES J. Rodrigo nos fuimos al CP Fontarrón, de Moratalaz, para que  en dos representaciones, una para 2º Primaria y otra para 3º pudieran disfrutar del espectáculo. 

De entrada nos tocó hasta improvisar el escenario, porque faltaba el telón con el que habíamos contado. 


 pero una vez superado esto, comenzó la función. 

Esther, narradora oficial del reino, nos fue transportando hacia mundos lejanos...




donde nos encontramos en primer lugar con Orfeo y Eurídice. 













 Con  Perseo y Medusa 






 Con Dédalo e Ícaro 








 Con Teseo y el Minotauro 




 Los niños disfrutaron mucho, y entre todos conseguimos hacer uno de estos momentos que mantendremos en la memoria. 










Y al final los niños les pudieron preguntar todo aquello que les había resultado interesante. 






 "le da en las serpientes" a Medusa que el esfuerzo ha valido la pena.... ( jajaja) . ¡ A mí también! 



Muchas gracias, chicos, por esa estupenda mañana de marzo que me hicisteis pasar. 

domingo, 18 de enero de 2015

EN 2012 SE CELEBRÓ EL SEGUNDO CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CHARLES DICKENS.




  BENJAMÍN PRADOS ESCRIBÍA ESTO EN EL PAÍS, por aquel 2012:

A los 200 años de su nacimiento, nuestro mundo, por desgracia, se parece en demasiadas cosas al suyo: la condición de vida de los trabajadores, la usura, el desequilibrio entre ricos y pobres


Algunas personas mueren y otras solo desaparecen. El novelista Charles Dickens, por ejemplo, dejó este mundo en 1870 pero sigue estando aquí. Y no solo porque obras suyas como David Copperfield, Cuento de Navidad, Oliver Twist o Historia de dos ciudades, entre otras muchas, sean clásicos imprescindibles en cualquier biblioteca que intente ser tomada en serio, sino también porque la mayoría de sus temas característicos, como la lucha de clases, la explotación infantil o la ineficacia de la justicia, siguen de actualidad y porque sus personajes continúan entre nosotros, con nombres diferentes pero con los mismos problemas. ¿O es que no podrían estar dentro de Oliver Twist, junto a los niños callejeros que la protagonizan, esos otros niños reales que hoy son abandonados en las calles de Grecia por sus familias, con la esperanza de que alguien los alimente? ¿No nos recuerdan los convictos de La pequeña Dorrit, presos en la cárcel de Marshalsea, a orillas del río Támesis, por no poder pagar sus deudas, a los desahuciados que aquí y ahora, en la España del siglo XXI, arrojan a la miseria los bancos cuando ya no pueden pagar la hipoteca salvaje que tenían con ellos? ¿No nos hacen pensar muchos de los métodos y teorías del neoliberalismo a los del usurero Scrooge en Cuento de Navidad o a los del avaro Uriah Heep en David Copperfield? Dickens fue uno de los abanderados del realismo, junto a Balzac, Tolstói, Stendhal o Benito Pérez Galdós, y un escritor social que denuncia en sus libros las desigualdades que se producían en la Inglaterra victoriana y especialmente el modo en que se explotaba a los trabajadores para conseguir la industrialización del país. Su contemporáneo Carlos Marx dijo de él que "en sus libros se proclamaban más verdades que en todos los discursos de los políticos y los moralistas de su época juntos". Y sin ninguna duda, el autor de Grandes esperanzas es la mejor prueba de que Balzac estaba en lo cierto cuando dijo que las buenas novelas son la historia privada de los países. Hoy se cumplen 200 años de su nacimiento y nuestro mundo, por desgracia, se parece en demasiadas cosas al suyo. Para comprenderlo, no hay más que leer el principio de Historia de dos ciudades: "Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación".

En Tiempos difíciles, Dickens critica ácidamente las lamentables condiciones de vida de los obreros ingleses y la desproporcionada distancia que había entre su existencia y la de los ricos del país. Hoy, en plena crisis, con la Bolsa en números rojos, los impuestos por las nubes y los sueldos por los suelos; con los Gobiernos de Europa intentando llenar con dinero público el pozo sin fondo del sistema financiero y las cifras del paro creciendo en nuestro país hasta el borde del abismo, es muy posible que el lector se asombre al ver cómo esa novela publicada en 1854 describe la actualidad. ¿O acaso el desequilibrio entre las miserables casas de los proletarios que dibuja Dickens, frías, oscuras y casi sin muebles, y las lujosas mansiones de los capitalistas, que consideran a sus empleados simples bestias de carga, no es comparable al que hay entre los salarios de los mileuristas y los sueldos astronómicos que se ponen a sí mismos los directivos de los bancos, hoy día? La única diferencia entre aquellos privilegiados y estos es que entonces se llamaban utilitaristas y hoy se llaman neoliberales, y que unos citaban a Stuart Mill y otros a Milton Friedman, pero nada más. Cuando Dickens retrata en Los papeles póstumos del club Pickwick, David Copperfiel o La pequeña Dorrit a unos seres sin escapatoria y de la familia de los pícaros españoles, el Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo o El buscón, sabía de qué hablaba, porque él mismo había sufrido en su infancia los latigazos de la miseria, cuando su padre estuvo tres meses encerrado en la prisión de Marshalsea, por una deuda con un panadero que hoy equivaldría a 3,50 euros y que hizo que él fuese enviado a trabajar en una infernal fábrica de betún. Su batalla contra la injusticia ya anticipaba el fracaso de un sistema que se basara en la explotación, aunque sus advertencias a los poderosos fuesen voces en el desierto: "¡Oh, economistas utilitarios", escribe, "comisarios de realidades, elegantes incrédulos... si seguís llenando de pobres vuestra sociedad y no cultiváis en ellos la esperanza, cuando hayáis conseguido arrancar de sus almas todo idealismo y ellos se encuentren a solas con su vida desnuda, la realidad se convertirá en un lobo y os devorará". Se equivocó, y no hace falta más que volver una vez más los ojos hacia la Grecia de hoy, verá que los dos extremos siguen en su sitio: las televisiones hablan de niños que a media mañana se desmayan en los colegios a causa del hambre y los diarios dicen que mientras el país solicitaba un rescate de la Unión Europea, sus potentados se llevaban a Suiza más de 200.000 millones de euros. En el fondo, y como demuestran de forma brutal las colas ante las oficinas del Inem y en los comedores de beneficencia de nuestras ciudades, las novelas de Charles Dickens son una constatación de hasta qué punto el capitalismo ha fracasado en su búsqueda del famoso Estado de bienestar. Otra de las obsesiones de Dickens es la lentitud, ineptitud y en ocasiones impureza del sistema judicial, que tiene su mejor expresión en Casa desolada, donde se refleja la mezcla de incompetencia y prepotencia de una Corte de la Cancillería que a algunos les podrá hacer pensar en ciertos magistrados y causas de nuestra Audiencia Nacional y nuestro Tribunal Supremo. O en Oliver Twist, donde se puede ver la forma en que la ley es cuidadosa con los fuertes y abusiva con los débiles por el modo en que el juez Fang insulta y castiga con desproporción a su desventurado protagonista. O, una vez más, en Tiempos difíciles, donde el escritor se burla de la incompetencia del sistema y de su invento más perverso, la burocracia, un laberinto sin salida simbolizado en un supuesto Departamento del Circunloquio cuya función es "hacer lo que sea necesario para que no se pueda hacer nada". En un país como España, donde solo el 27% de los ciudadanos opina que los medios que el Estado destina para garantizar la defensa jurídica son suficientes y la gran mayoría piensa que funciona mal, está anticuada y es ininteligible, los libros de Dickens siguen contando la verdad: nuestro mundo no ha sabido mantenerse a flote porque no ha sabido ser ni solidario, ni ecuánime, ni flexible, y al final se ha quedado sin respuestas. En junio de 1865, Dickens viajaba en un tren que sufrió un accidente terrible cuando cruzaba un puente en obras. Los siete vagones que precedían al suyo se despeñaron por un precipicio y él pasó horas atendiendo a los heridos hasta que llegaron las ambulancias y pudo ocuparse de regresar a su asiento y recuperar el manuscrito, aún sin acabar, de su penúltima novela, Nuestro común amigo. No hay que tener una gran imaginación para ver en esa escena una metáfora de esta Europa que hoy descarrila poco a poco, primero Grecia, luego Irlanda, después Portugal... Tal vez el derrumbe se detenga a tiempo, y los que nos conducen a la catástrofe recuperen el sentido común igual que lo hizo el tacaño señor Scrooge en Un cuento de Navidad, que al ver el negro porvenir que le anunciaban los espíritus del Pasado, el Presente y el Futuro, donde podía verse una tumba con su nombre y sin ninguna flor encima, supo cambiar a tiempo y convertirse en un hombre generoso. Es una parábola que, hoy más que nunca, merece la pena no olvidar.
(Fuente: El País, 07-02-2012)

Charles Dickens (1812-1870), hijo de un burócrata derrochador que fue encarcelado por deudas, y nieto de criados, vivió una dura infancia en la que llegó incluso a jornadas de trabajo manual. Empezó su juventud como periodista de tribunales. Más tarde desarrolló obras de estampas de costumbres de espléndida vivacidad: sus obras son como fotografias literarias y él nos hace ver como nadie las maneras, los gestos, y los dichos de la sociedad en que vivió.
La época a la que pertenece la obra de Charles Dickens, Oliver Twist, es la victoriana inglesa que quizá tenga su mayor expresión en la novelística de este autor y Thackeray, entre otros. Es la época de la primera industrialización inglesa: surgen grandes núcleos fabriles, con una población tan numerosa como miserable de trabajadores, sometidos a una explotación que inspiraría muchas de sus reflexiones a Marx y Engels. En especial, el trabajo infantil en las minas y las fábricas quedaría como uno de los episodios más dolorosos en la historia de la laboriosidad humana. Oliver Twist es un excelente reflejo de la sociedad tanto de la sociedad marginal de la época, como de los hombres acomodados.
Esta obra de Dickens fue publicada originalmente como novela por entregas en la revista Bentley's Miscellany entre los años 1837 y 1838. En este último año, se editó toda la novela en un solo volumen.







Oliver Twist es la historia de un pequeño huérfano que vive desde prácticamente su nacimiento una series de vicisitudes y obstáculos para poder subsistir y progresar en la vida. La superación de estas barreras morales y sociales la logra con ingenio y suerte hasta que al final se ve realizado como persona encontrando su sitio en la sociedad que por derecho le correspondía y que le había sido arrebatado desde su nacimiento.



Se han hecho muchas versiones cinematogáficas de la novela inglesa. La última (2005) que se ha llevado a la gran pantalla a manos del director de cine Roman Polanski está muy bien .El trailer del principio es de esta versión.  
La obra de Dickens también se ha llevado al teatro mediante una puesta en escena que mezcla conjuntamente baile, música y literatura llamado Oliver!


Aquí os dejo un resumen en inglés pero que sirve muy bien de muestra de lo que hemos leído. 


miércoles, 14 de enero de 2015

VISITA AL MUSEO DEL ROMANTICISMO : todos somos románticos.


Los alumnos de Literatura Universal de 2º de Bachillerato han visitado el Museo del Romanticismo. Han aprovechado para acercarse a este movimiento literario leyendo "in situ" los mejores versos de Lord Byron, de Goethe, de Chateaubriand, Novalis  o Víctor Hugo , así como fragmentos de Drácula o Frankenstein, sin olvidar, por supuesto a nuestros Coleridge o Keats.  Todo un lujo poder compartir espacio con las clásicas tertulias literarias de la época y sentir, además,  el suicidio de Larra o los versos de Espronceda.
La libertad, que tanto predicaba este movimiento, ha sido el lema de este viaje en el tiempo, por lo que cada uno ha podido expresarse y comprender a su manera este trocito de literatura. 




El salón de baile donde todo podía suceder: desde escuchar los versos más exaltados hasta conocer al dandy más deseado. 






 La música siempre ha acompañado al espíritu romántico,por lo que los pianos adornaban todos los salones. No obstante, este piano vertical es uno de los pocos que se conservan de esta modalidad. 


 Tanto las esculturas como las pinturas muestran el valor exaltado de la pasión y el dolor romántico.



Una de las pinturas que siempre nos acompaña en la visión del suicidio romántico es este cuadro  "Sátira del suicidio romántico"  perteneciente a Leonardo Alenza , (1.807-1.845) pintor romántico español. En esta obra quiso plasmar uno de los pensamientos más característicos de este movimiento cultural donde el suicidio era uno de los ideales románticos. A través de su propia melancolía, el tormento o el dolor, el romántico anhelaba el suicidio con el que su alma inmortal obtendría la felicidad eterna.


 Los alumnos pudieron recitar fragmentos de las principales obras del romanticismo europeo en los salones de este pequeño museo.




 Al final de la visita el jardín recrea un lugar de ensueño, si no fuera por el frío de esta mañana de enero. 






Hasta tuvimos  nuestro Lord Byron particular


¡Una experiencia literaria para repetir!.

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡VIVIMOS EL ROMANTICISMO! ¡SOMOS ROMÁNTICOS!


Los alumnos de 2º Bachillerato de LITERATURA UNIVERSAL del IES Joaquín Rodrigo se están preparando para visitar el Museo del Romanticismo en breve. Por ello,cada uno será por un tiempo uno de los escritores más relevantes de este periodo. 


Por ahora es el poeta alemán  Friedrich Leopold von Hardenberg 1772-1801 el primero en presentarse. Tomó el nombre de Novalis de un antiguo título nobiliario de su aristocrática familia. 

La muerte de su prometida, la jovencísima Sophie von Kühn, a causa de la tuberculosis (1797), le sumió en una profunda una crisis espiritual. En sus Himnos a la noche (Hymnen an die Nacht, 1800), colección de poemas en prosa y verso, el poeta exalta la noche, identificada con la muerte, como el paso hacia la «vida verdadera», un renacimiento místico en la persona de Dios donde el reencuentro con su amada sería posible.

También la novela Enrique de Ofterdingen (Heinrich von Ofterdingen) quedó en estado fragmentario, aunque una vez publicada se convirtió en paradigma del romanticismo. El protagonista, un juglar medieval cuya existencia histórica es incierta, aunque se le supone autor del Cantar de los Nibelungos, debe salir al «exterior» para hallar su propia identidad, a través de los lugares comunes literarios del viaje y del enamoramiento. Las preocupaciones románticas que distinguen la novela se resumen en la imagen de la flor azul que el protagonista ve en sueños, y a cuya búsqueda se dedica, símbolo de la esencia del arte como reconciliación entre mundo interior y exterior, es decir, como realización del concepto en lo concreto. El elemento central de la obra son las reflexiones de Novalis sobre la esencia de la poesía y su objeto.

NOVALIS 



YA NOS HA VISITADO TAMBIÉN EL GRAN AUTOR DEL ROMÁNTICISMO ALEMÁN GOETHE ( 1749-1832) en manos de la compañera ESTHER.


 Frecuentó los círculos literarios y artísticos del Sturm und Drang, germen del primer Romanticismo y conoció a Herder, quien lo invitó a descubrir a Homero, Ossian, Shakespeare y la poesía popular.

En 1772 se trasladó a Wetzlar, sede del Tribunal Imperial, donde conoció a Charlotte Buff, prometida de su amigo Kestner, de la cual se prendó. Esta pasión frustrada inspiró su primera novela, Los sufrimientos del joven Werther, obra que causó furor en toda Europa y que constituyó la novela paradigmática del nuevo movimiento que estaba naciendo en Alemania, el Romanticismo.

De vuelta en Frankfurt, escribió algunos dramas teatrales menores e inició la composición de su obra más ambiciosa, Fausto, en la que trabajaría hasta su muerte; en ella, la recreación del mito literario del pacto del sabio con el diablo sirve a una amplia alegoría de la humanidad, en la cual se refleja la transición del autor desde el Romanticismo hasta el personal clasicismo de su última etapa. En 1774, aún en Frankfurt, anunció su compromiso matrimonial con Lili Schönemann, aunque rompió el noviazgo dos años más tarde; tras aceptar el puesto de consejero del duque Carlos Augusto, se trasladó a Weimar, donde estableció definitivamente su residencia.

Empezó entonces una brillante carrera política (llegó a ser ministro de Finanzas en 1782), al tiempo que se interesaba también por la investigación científica. La actividad política y su amistad con una dama de la corte, Charlotte von Stein, influyeron en una nueva evolución literaria que le llevó a escribir obras más clásicas y serenas, abandonando los postulados individualistas y románticos del Sturm und Drang. En esa época empezó a escribir Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1795), novela de formación que influiría notablemente en la literatura alemana posterior.

En 1786 abandonó Weimar y la corte para realizar su sueño de juventud, viajar a Italia, el país donde mejor podía explorar su fascinación por el mundo clásico. De nuevo en Weimar, tras pasar dos años en Roma, siguió al duque en las batallas prusianas contra Francia, experiencia que recogió en Campaña de Francia (1822). Poco después, en 1794, entabló una fecunda amistad con Schiller, con años de rica colaboración entre ambos. Sus obligaciones con el duque cesaron (tan sólo quedó a cargo de la dirección del teatro de Weimar), y se dedicó casi por entero a la literatura y a la redacción de obras científicas.

La muerte de Schiller, en 1805, y una grave enfermedad, hicieron de Goethe un personaje cada vez más encerrado en sí mismo y atento únicamente a su obra. En 1806 se casó con Christiane Vulpius, con la que ya había tenido cinco hijos. En 1808 se publicó Fausto y un año más tarde apareció Las afinidades electivas, novela psicológica sobre la vida conyugal y que se dice inspirada por su amor a Minna Herzlieb. Movido por sus recuerdos, inició su obra más autobiográfica, Poesía y verdad (1811-1831), a la que dedicó los últimos años de su vida, junto con la segunda parte de Fausto.

GOETHE 

Original Video - More videos at TinyPic 


EL SIGUIENTE EN VISITARNOS HA SIDO EL MISMÍSIMO LORD BYRON. Uno de los escritores más versátiles e importantes del Romanticismo inglés. En 1798, al morir su tío abuelo William, quinto barón Byron, heredó el título y las propiedades. Más adelante, en 1822, adoptó el nombre de Noel para recibir una herencia de su suegra. En 1807 se publicó su libro de poemas Horas de ocio; una crítica adversa aparecida en el Edimburgh Review provocó su réplica en verso titulada Bardos ingleses y críticos escoceses (1809). En 1809 ocupó un escaño en la Cámara de los Lores y emprendió un viaje de dos años por España, Portugal y Grecia. La publicación en 1812 de los dos primeros cantos de Childe Harold, poema que narra sus viajes por Europa, le llevó a la fama. El héroe del poema, Childe Harold, fue el primer ejemplo de lo que llegaría a conocerse como el héroe byroniano: un joven de emociones tormentosas que rechaza la humanidad y vaga por la vida bajo el peso de un sentimiento de culpa causado por misteriosos pecados del pasado. Este héroe byroniano, inspirado en la vida y personalidad del autor, es el mismo estereotipo que se repetiría en sus poemas narrativos de los dos años siguientes, El infiel (1813), La novia de Abydos (1813), El corsario (1814) y Lara (1814). En 1815, año en que publicó Melodías hebreas, se casó con Anna Isabella Milbanke, que tras dar a luz a la única hija legítima del poeta, Augusta Ada, le abandonó. En 1816, acordó la separación legal de su esposa. Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta y las dudas sobre su cordura provocaron su ostracismo social. Amargado profundamente, Byron abandonó Inglaterra en 1816 y nunca volvió. En Génova vivió con los Shelley y Claire Clairmont, escribió el tercer canto de Childe Harold y el poema narrativo El prisionero de Chillon (1816). De 1816 a 1819 estableció su residencia en Venecia, donde escribió el drama en verso Manfred (1817), que originó su correspondencia con Goethe, los dos primeros cantos de Don Juan (1818-1819) y el cuarto y último canto de Childe Harold (1818).  Durante dos años viajó por Italia .

 Al enterarse de las noticias de la rebelión de los griegos contra los turcos, haciendo caso omiso de su débil condición física, se unió a los insurgentes en julio de 1823 en Missolonghi. No sólo reclutó un regimiento para la causa de la independencia griega sino que contribuyó con grandes sumas de dinero. Los griegos le nombraron Comandante en jefe de sus fuerzas en enero de 1824. Murió de fiebre en Missolonghi, tres meses después sin participar en ningún combate importante.

Aquí vemos como nuestro compañero DARÍO  encarna su papel de LORD BYRON. 


jueves, 11 de diciembre de 2014

SAMUEL TAYLOR COLERIDGE


Samuel Taylor Coleridge fue un poeta, crítico y filósofo inglés, quien fue, junto con su amigo William Wordsworth, uno de los fundadores del Romanticismo en Inglaterra y uno de los llamados "poetas de los lagos".

Sus obras más conocidas son, posiblemente, La balada del viejo marinero y Kublai Khan, así como su obra en prosa Biographia Literaria.




Poeta y filósofo inglés nacido en Ottery St. Mary, en 1772.
Recibió una estricta educación primaria en un internado londinense y posteriormente fue matriculado en el "Jesus College" de la Universidad de Cambridge.
Suspendió los estudios universitarios y se relacionó  con poetas importantes como Southey y Lowell, de cuya amistad nacieron sus primeras publicaciones "La caída de Robespierre"  en 1794 y "Poemas misceláneos" en 1796.
En 1798 escribió con William Wordsworth  "Las baladas líricas", obra que marcó el comienzo del  movimiento romántico inglés.
Su interés por la teoría de Kant lo llevó hasta Alemania donde profundizó sus conocimientos filosóficos. De regreso a Londres en 1800, tradujo algunos poetas y dramaturgos alemanes.
Olvidado por su familia y aquejado de múltiples dolencias, se refugió en casa de un amigo, donde produjo entre otras obras,  "Biografía literaria" en 1817, "Hojas sibilinas" 1818 y "Ayudas para la reflexión" en 1825.
Falleció en Londres en julio de 1834.



KUBLA KHAN O LA VISIÓN DE UN SUEÑO



En Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.

La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!

Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazad en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso».



BORGES Y COLERIDGE


Jorge Luis Borges  retratado por Luis de Bairos Moura


El escritor argentino Jorge Luis Borges en su obra, Otras inquisiciones, nos cuenta el extraño proceso de creación del poema Kubla Khan por Coleridge.


Página 211 de Otras inquisiciones de Borges, con anotación de Julio Cortázar

"EL SUEÑO DE COLERIDGE"

...El fragmento lírico Kubla Khan (cincuenta y tantos versos rimados e irregulares, de prosodia exquisita) fue soñado por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge, en uno de los días del verano de 1797.


Manuscrito del poema Kubla Khan

Coleridge escribe que se había retirado a una granja en el confín de Exmoor; una indisposición lo obligó a tomar un hipnótico; el sueño lo venció momentos después de la lectura de un pasaje de Purchas, que refiere la edificación de un palacio por Kublai Khan, el emperador cuya fama occidental labró Marco Polo. En el sueño de Coleridge, el texto casualmente leído procedió a germinar y a multiplicarse; el hombre que dormía intuyó una serie de imágenes visuales y, simplemente, de palabras que las manifestaban; al cabo de unas horas se despertó, con la certidumbre de haber compuesto, o recibido, un poema de unos trescientos versos. Los recordaba con singular claridad y pudo transcribir el fragmento que perdura en sus obras. Una visita inesperada lo interrumpió y le fue imposible, después, recordar el resto. "Descubrí, con no pequeña sorpresa y mortificación -cuenta Coleridge- que si bien retenía de un modo vago la forma general de la visión, todo los demás, salvo unas ocho o diez líneas sueltas, había desaparecido como las imágenes en la superficie de un río, en el que se arroja una piedra, pero, ay de mí, sin la ulterior restauración de estas últimas."...



La fuente del Rio Sagrado por Albert Goodwin

...El poeta soñó en 1797 (otros entienden que en 1798) y publicó su relación del sueño en 1816, a manera de glosa o justificación del poema inconcluso. Veinte años después, apareció en París, fragmentariamente, la primera versión occidental de una de esas historias universales en que la literatura persa es tan rica, el Compendio de historias de Rashid el-Din, que data del siglo XIV. En una página se lee: "Al este de Shang-tu, Kublai Khan erigió un palacio, según un plano que había visto en un sueño y que guardaba en la memoria." Quien esto escribió era visir de Ghazan Mahmud, que descendía de Kublai.

Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. Confrontadas con esta simetría, que trabaja con almas de hombres que duermen y abarca continentes y siglos, nada o muy poco son, me parece, las levitaciones, resurrecciones y apariciones de los libros piadosos...





Kublai Khan en una expedición de caza


ALGUNAS CURIOSIDADES

EL EMPERADOR KUBLAI KHAN


Kublai Khan


El Kubla Khan o La Visión de un sueño, fragmento es un poema que recibe su nombre por el emperador mongol y chino Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, perteneciente a la dinastía Yuan.
El primer verso del poema cita el nombre de Xanadu, el magnífico palacio construído por el emperador Kublai Khan.




 
Copyright 2009 LIT. UNIVERSAL. Powered by Blogger
Blogger Templates created by Deluxe Templates
Wordpress by Wpthemescreator