BIENVENIDOS AL BLOG DE LITERATURA UNIVERSAL DEL IES JOAQUÍN RODRIGO EN MADRID.

"La eternidad es una rara virtud de la literatura". Adolfo Bioy Casares.







4º ESO LIU

miércoles, 30 de enero de 2019

Washington Irving


Resultado de imagen de W.IRVING


(Nueva York, 1783 - Sunnyside, 1859) Escritor norteamericano. Perteneciente al mundo literario del costumbrismo, Washington Irving es el primer autor americano que se sirve de la literatura para hacer reír y caricaturizar la realidad, creando además el estilo coloquial americano, que después utilizarían Mark Twain y Ernest Hemingway. Aunque se mantuvo al margen de los movimientos políticos y sociales que lo alteraban todo, es, sin embargo, un representante perfecto del Romanticismo americano. Pero, eso sí, lo que capta del espíritu romántico son sus rasgos más superficiales: el amor al pasado, al medievo, a lo fantástico y a las leyendas, o el impulso viajero que a tantos escritores y artistas llevó a deleitarse con las ruinas.
Hijo de un rico mercader británico que había luchado en la Revolución junto a los rebeldes, después de prepararse para dedicarse a la abogacía, Irving dejó esta carrera y la sustituyó por la de la literatura, escribiendo para varios periódicos y publicando en 1807-1808, junto a su hermano William Irving y su amigo J. K. Paulding, una serie de ensayos y poemas satíricos recogidos en un libro llamado Salmagundi o extravagancias y opiniones del señor Lancelot Langstaff y otros (1808).

Este libro fue seguido por la parodia de gran éxito Historia de Nueva York desde el Origen del Mundo hasta el Final de la Dinastía Holandesa (1809). Irving lo presenta como un supuesto estudio realizado por un personaje inventado por él: el holandés Diedrich Knickerbocker. La obra reflejaba tan bien la mentalidad de los americanos descendientes de holandeses que durante mucho tiempo el nombre de ese personaje sirvió para designarlos. Se la considera la primera muestra de la prosa humorística en las letras americanas.

Durante los siguientes años, Washington Irving luchó (sin éxito) por salvar el negocio familiar de la quiebra. Para ello, incluso llegó a viajar Inglaterra, donde conoció a Walter Scott, Thomas Moore, Thomas Campbell y John Murray, entre otros. A su vuelta, animado por Walter Scott, escribió El libro de los bocetos, una serie de ensayos y cuentos escritos bajo el seudónimo de "Geoffrey Crayon, Gent" y publicado en Estados Unidos en 1819-20, en varios volúmenes, y en formato de libro en Inglaterra, en 1820. Este libro, que contiene retratos de la vida inglesa ("The Christmas Dinner", "Westminster Abbey", etc.), ensayos sobre tópicos americanos y adaptaciones americanas de cuentos populares alemanes (incluyendo "Rip Van Wilke" y "The Legend of Sleepy Hollow"), hizo de él un hombre célebre en ambos continentes. A esto siguieron otros trabajos populares, entre ellos Bracebridge Hall (1822).

Algunos de sus trabajos siguientes fueron inspirados por su período como diplomático en España (1826-1829), entre ellos una biografía de Cristóbal Colón (1828) y las Leyendas de la Alhambra (1832), obra a la que añadió algunos capítulos en 1857. Irving escribió estas leyendas inspirándose en cuentos y leyendas populares. Como estudioso de la historia y el folklore, el escritor norteamericano se quedó impresionado de la riqueza de historias antiguas que había en España, y elaboró sus famosos cuentos con el material que recogió. Después se unió al mundo literario de Londres como secretario de la legación de Estados Unidos (1829-32), y volabía conseguido fama mundial.

 Póstumamente aparecieron sus obras completas, Works, en 21 volúmenes, así como unos borradores agrupados como Spanish Papers.

Irving fue uno de los primeros prosistas de las Letras norteamericanas. Estudioso sin ser erudito, más que a la calidad de su obra, debe su fama al carácter de ésta. Gran parte de esa fama no le vino por lo que hizo, sino por ser el primero en hacerlo. Los primeros cuentos cortos, algo tan característico de la literatura norteamericana, los escribió él. También fue el primero que hizo del humor, de la sátira burlesca, un arma literaria. Irving se recreaba en el detalle, disfrutaba con las descripciones y siempre de una manera sencilla, sin el menor rebuscamiento.

Perfecto romántico por su amor a la historia pasada que, como ciudadano de un país recién creado, debe buscar en Europa, y muy atraído por lo exótico y pintoresco, encontró en España una fuente de inspiración inagotable, y aunque en sus escritos sobre España falta el rigor científico, no carecen de encanto.

LA LEYENDA DE SLEEPY HOLLOW








RIP VAN WINKEL

lunes, 14 de enero de 2019

REALISMO EUROPEO



AUTORES REALISTAS EUROPEOS

Autores franceses

STENDHAL (Grenoble, 1783-París,1842) : Su mérito como novelista radica especialmente en el estudio psicológico de sus personajes. Aunque fundamentalmente romántica, su obra anticipa el realismo y psicologismo posterior. Sus grandes novelas son: La cartuja de Parma y El Rojo y el Negro. Esta última ha sido considerada por la crítica como la iniciadora de la novela realista.







HONORÉ DE BALZAC (Tours, 1799-París, 1850)De gran capacidad imaginativa, retrata toda una sociedad cuyo móvil fundamental es el dinero. Muy minucioso y detallista en sus descripciones. Escribió un enorme conjunto de novelas de asunto contemporáneo, agrupándolas bajo el nombre de La comedia humana. En ella quiso reflejar todos los ambientes de la sociedad francesa en la primera mitad del siglo XIX.




GUSTAVE FLAUBERT (Rouen, 1821-Croisset, 1880)Es el autor de la mejor novela del realismo francés: Madame Bovary. Otras obras suyas son Salambó o La educación sentimental. Su obra se distingue por la depuración estilística y el gran cuidado en el acopio de datos.





ÉMILE ZOLA ( París, 1840-París, 1902)Es el representante más destacado del naturalismo. Pretendió desarrollar la llamada novela experimental, para trasladar a la literatura el método experimental. Alcanzó notoriedad con la serie Los Rougon-Macquart, en la que describe la vida de una familia francesa durante el Segundo Imperio. Entre los veinte volúmenes que componen la serie destacan El vientre de París, La Taberna y Germinal.





MAUPASSANT fue admirador, discÍpulo y amigo de Gustave Flaubert alque conoció en 1867. Viaja a París tras la derrota francesa en la guerra franco-prusiana de 1870 y trabaja en varios ministerios, hasta que publica en 1880 su primer gran cuento, Bola de Sebo.

Autores ingleses

CHARLES DICKENS (Portsmouth-Godshill, 1870)Máximo representante de la novela realista inglesa. Dickens es un maestro en la construcción de narraciones cuyos protagonistas son niños. Creador de caracteres de tendencia moralizante y de gran influjo en la novela europea. Sus obras más destacadas son: Tiempos difíciles, Los papeles póstumos del Club Pickwick, David Copperfield, Cuento de Navidad y Oliver Twist.








GEORGE ELLIOT Novelista británica. Tras una decisiva estancia en Coventry (1841), evolucionó desde un riguroso espíritu evangélico al ateísmo racionalista. La sociedad victoriana de la época la condenó al ostracismo por su romance con el periodista G.H. Lewes. En 1878 contrajo matrimonio con John W. Cross, quien, tras la muerte de la escritora, publicó su correspondencia y sus diarios íntimos. oBRA: El molino de Floss. 

Autores rusos


FEDOR DOSTOIEVSKI (Moscú, 1821-San Petersburgo, 1881)Su gran mérito radica en sus cualidades de psicólogo y en su acción creadora de personajes. Toda su obra refleja una inmensa piedad por los seres más desgraciados y una honda comprensión, en el fondo esencialmente cristiana, de las debilidades y miserias humanas. Sus obras tienen un tono angustioso, pero de profunda compasión y respeto por el alma humana. Entre sus obras más destacadas están El idiota, Crimen y castigo, y Los hermanos Karamazov.







LEV TOLSTOI (Yasnaia Polaina, 1828-Astapovo, 1910)Su ideología se haya impregnada de un humanitarismo idealista; el afán de justicia social , el amor a los humildes, y la tesis de que el ser humano debe vivir de acuerdo con su conciencia son características muy relevantes. Entre sus obras destacan Guerra y paz, brillante evocación de las campañas napoleónicas en Rusia, y Ana Karenina, de ambiente contemporáneo y trágico final. Gozó de inmensa popularidad en Europa a fines de siglo, y contribuyó a dar a la literatura un tono de espiritualidad.









GOGOL De su colaboración regular con distintas publicaciones nacieron las Veladas en la finca de Dikanka (1831-1832), que constituyeron un enorme éxito y lo llevaron, en 1835, a abandonar la universidad para centrarse definitivamente en la literatura.

Autores Italianos

VERGA Principal representante del verismo, es también el principal renovador de la novela italiana, género al que alejó de la influencia de Manzoni.

Autores Españoles

PÉREZ-GALDÓS (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 - Madrid, 1920) Novelista, dramaturgo y articulista español. Benito Pérez Galdós nació en el seno de una familia de la clase media de Las Palmas, hijo de un militar. Mientras trabajaba como articulista para La Nación, Benito Pérez Galdós emprendió la redacción de los Episodios Nacionales, poco después de la muerte de su padre, probablemente inspirado en sus relatos de guerra -su padre había participado en la guerra contra Napoleón.




martes, 25 de septiembre de 2018

HOMERO, LA ILIADA

martes, 7 de marzo de 2017

MUJERES LITERARIAS PARA EL DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA 2017. HAY QUE HACERLAS VISIBLES.


El extraño caso de las hermanas Brontë

Uno de los episodios más fascinantes de la literatura: tres hermanas rozando la treintena se recluyen en casa huyendo de las rígidas ataduras de la Inglaterra victoriana para convertir su imaginación y vivencias en obras maestras como 'Jane Eyre' o 'Cumbres Borrascosas'. En 'Todo ese fuego' (Planeta), su última novela, Ángeles Caso se adentra en el universo de Haworth, patria de Charlotte, Emily y Anne Brontë.




FOTO: GETTY
En lo más alto del pueblo de Haworth, al norte de Inglaterra, entre el cementerio y el paisaje rocoso de los páramos, se levanta una casa de ladrillo oscuro con dos hileras de ventanas blancas. Una vivienda firme y sobria, construida a finales del siglo XVIII para ser el hogar de los pastores anglicanos del lugar. Entre 1820 y 1855, en ese edificio discreto ocurrió un hecho excepcional: allí vivieron y crearon sus obras, escondidas del mundo, tres mujeres geniales, las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne.

“Como cachorritos sin dueño, solían pasear solas por los páramos y algunos afirmaban haberlas visto declamando poemas en lo alto de una roca. Aunque lo más raro de todo era que las crías se pasaban el tiempo leyendo y escribiendo. Leían de todo”
Nadie de su entorno lo sospechó. Las Brontë eran raras, desde luego. Tres solteronas, como sin duda las llamarían entonces, a las que muchos recordaban de pequeñas, criándose de una manera un tanto salvaje en compañía de su hermano Branwell. Las hijas del reverendo Patrick Brontë –un irlandés de origen campesino que se había doctorado en Cambridge gracias a una beca– estaban bien educadas y eran corteses y decentes, pero desde niñas tenían costumbres extrañas. Quizá fuera porque habían perdido muy pronto a su madre y, casi de inmediato, a sus dos hermanas mayores, arrasadas por la tuberculosis. El caso es que, como cachorritos sin dueño, solían pasear solas por los páramos, bajo el sol o bajo la nieve, y algunos afirmaban haberlas visto declamando poemas en lo alto de una roca. Aunque lo más raro de todo era lo que hacían dentro de la casa, donde las crías se pasaban el tiempo leyendo y escribiendo.

Leían cualquier cosa: los poemas de Byron o las novelas de Walter Scott, los clásicos, y también sesudas revistas de literatura y hasta los diarios de Londres, con aquellos complejos asuntos políticos tan poco adecuados para unas muchachas y sobre los que luego ellas se atrevían a expresar sus propias opiniones. Y, para colmo, desde muy pequeñas, escribían sin cesar, quién sabía qué, tal vez poemas e historias semejantes a las que leían en los libros, cosas de guerreros y doncellas seducidas y sangrientas batallas. Cosas que podía permitirse Branwell, el varón, pero no unas jovencitas que debían dar ejemplo tan sólo de piedad y virtudes domésticas.

Branwell tenía talento e inteligencia. Todo el mundo sabía que estaba destinado a hacer una gran carrera. Dirigido por su propio padre, era un buen estudiante y poseía grandes dotes para la música y la pintura. Seguramente terminaría por marcharse a Londres y convertirse en alguien importante, un pintor famoso, un escritor reconocido, un político de peso.

Pero el destino de las chicas era otra cosa. Las hijas de un pastor tan sólo podían hacer dos cosas en la vida: casarse o, de no lograrlo, dedicarse a la enseñanza de niñas. Una mujer de su clase no podía permitirse ningún trabajo de tipo manual o que la obligase a estar en contacto con el público, exponiendo su honra. En cuanto a las profesiones de prestigio, las que implicaban conocimientos profundos y gran inteligencia y que conllevaban buenas ganancias y renombre, ese era territorio exclusivo de los hombres, absolutamente vedado al género femenino: una mujer no podía ser médica, ni abogada, ni juez, ni política, ni catedrática, ni ingeniera, ni nada que se le pareciese. Ni siquiera podía acceder a la universidad, aunque sólo fuera por placer.

Una joven de una familia decente sólo debía prepararse para cumplir con el gran cometido de la vida, ser buena esposa y madre. Pero casarse no era un asunto tan fácil: hacía falta poseer una dote aceptable, o belleza, o al menos un carácter sumiso. Las hermanas Brontë no cumplían ninguno de esos requisitos. Su padre no tenía ni un centavo, salvo su exiguo sueldo de párroco de la Iglesia anglicana. La belleza se había olvidado de detenerse sobre la casa rectoral de Haworth y dejar caer allí un poco de su preciado polvo dorado. Y el carácter de las muchachas, con su tendencia a querer saber de todo y a mantener sus opiniones en voz alta, no parecía hacer de ellas las mejores compañeras para un hombre de bien.

A medida que crecían, estaba cada vez más claro que iban a tener que dedicarse a la enseñanza. Al menos, Charlotte y Anne. Emily era demasiado huraña, demasiado sensible, y enfermaba gravemente siempre que se alejaba de casa y debía relacionarse con extraños. Se decidió que se quedase en Haworth, ocupándose junto a una sirvienta de las tareas domésticas y cuidando del padre. Ella convirtió ese espacio en un refugio en el que podía desarrollar al margen de cualquier mirada ajena lo mejor de sí misma: sus interpretaciones al piano, su extraordinaria poesía y, también, el aprendizaje del francés y el alemán, que estudiaba en la cocina, mientras pelaba patatas y horneaba el pan.





A lo largo de 1846, las tres hermanas se encerraron en casa, se repartieron las tareas domésticas para después trabajar en el comedor. Charlotte escribió ‘Jane Eyre’; Emily, ‘Cumbres Borrascosas’, y Anne, ‘Agnes Grey’
Charlotte y Anne, en cambio, se vieron obligadas a alejarse de aquel hogar que tanto amaban para trabajar como profesoras en internados o como institutrices de los hijos de familias ricas, sintiéndose frustradas y humilladas: tenían la sensación de estar malgastando sus vidas. Lo peor era el trato de sus empleadores, gentes mucho más incultas que ellas y que, sin embargo, amparadas en su riqueza, las miraban con superioridad, considerándolas miembros del servicio. Anne parecía resignada, pero Charlotte vivía en una constante tensión, confrontando la realidad que le tocaba vivir con sus sueños, especialmente con el viejo anhelo de convertirse en escritora. Envidiaba la suerte de los hombres, que podían hacer lo que les diera la gana sin que nadie les pusiera barreras.

Buscando una solución, intentó organizar una escuela en la propia casa de Haworth, pero no pudo llevarlo a cabo debido al estado de Branwell: el muchacho en el que se habían centrado todas las esperanzas de la familia iba de fracaso en fracaso y se refugiaba cada vez más en el alcohol y el opio, utilizado entonces como analgésico y fácil de conseguir en las farmacias. Branwell se volvía violento, y sus hermanas se desesperaban.

Fue en medio de esa situación crítica, acuciadas por la necesidad económica y por su ansia de no volver a separarse, cuando las hermanas Brontë decidieron probar suerte como autoras. Puesto que llevaban escribiendo desde muy jóvenes, ¿por qué no intentar publicar? En 1846 editaron una selección de sus poemas. Pero lo hicieron bajo seudónimos: no querían herir a Branwell ni provocar suspicacias entre sus conocidos. Una mujer que se atreviese a publicar era vista con una enorme desconfianza, y toda clase de sospechas se abalanzaban de inmediato sobre su reputación. Firmaron con los nombres de Currer, Ellis y Acton Bell, como si se tratase de tres hermanos. El libro obtuvo buenas críticas, pero vendió un único ejemplar. Charlotte entonces animó a sus hermanas a probar suerte con la novela, un género que generaba más ingresos que la poesía.

Fue así como, a lo largo de 1846, las hermanas ­Brontë permanecieron encerradas en la casa rectoral de Haworth, repartiéndose las tareas domésticas para después, por las tardes, trabajar las tres juntas en el pequeño comedor de la vivienda, en secreto para su hermano y sus vecinos. Charlotte –que acababa de cumplir los treinta años– escribió Jane Eyre. Emily –veintinueve–, Cumbres Borrascosas. Y Anne –veintisiete–, Agnes Grey. Las tres utilizaron elementos autobiográficos para componer sus historias: experiencias, amores frustrados, sueños y deseos ocultos fueron vertidos por ellas en aquellas obras que, tras ser publicadas con sus seudónimos, provocaron intensos reproches morales por parte de los críticos literarios de la sociedad victoriana: ¿quiénes eran esos misteriosos tres hermanos que se atrevían a escribir unas novelas en las que las mujeres no eran seres pasivos y sumisos, sino personas complejas, llenas de ansias y rebeldía y autoconsciencia?

Aun así, las obras se abrieron camino entre los lectores, asombrados por toda aquella pasión que las hermanas habían sabido describir con un atrevimiento inaudito. Emily, molesta por las duras críticas recibidas, decidió sin embargo no volver a publicar nunca más, y regresó serenamente a su cocina, sus poemas, su música y sus lecturas en alemán, además de sus largos paseos por las montañas. Charlotte y Anne, en cambio, se animaron a seguir escribiendo. Charlotte inició Shirley, una obra con trasfondo político, y Anne, La inquilina de Wildfell Hall, una sorprendente novela sobre la capacidad de una mujer para superar los estrechos límites impuestos por la sociedad.

Pero entonces, cuando creían haber alcanzado su sueño, la tragedia decidió dirigir su mirada perversa hacia aquella familia: en septiembre de 1848, devorado por el alcoholismo y la drogadicción, moría Branwell, con tan sólo treinta y un años. Emily no logró recuperarse de la pérdida de ese hermano al que había cuidado con devoción y, debilitada por una veloz tuberculosis, murió en diciembre, a los treinta años. Tan sólo cinco meses después, en mayo de 1849, fallecía también Anne, destruida por la misma enfermedad maldita.

Sin la compañía adorada de sus hermanas, Charlotte siguió como pudo adelante. Dio finalmente a conocer la verdadera identidad de los hermanos Bell. Continuó escribiendo –publicó en total cuatro novelas– y, como si el destino hubiera querido ser un poco clemente con ella después de tanto dolor, pudo disfrutar del éxito y del respeto de muchos escritores, a los que asombraba el inmenso talento de aquella mujer diminuta y de sus hermanas muertas. Incluso, a pesar de su edad y de la opinión en contra del reverendo Brontë, se casó a los treinta y siete años con el coadjutor de su padre. Unos meses después, en marzo de 1855, murió a consecuencia de las complicaciones de un embarazo tardío.

Patrick Brontë vivió aún seis años, viendo cómo la fama de sus hijas crecía de día en día y numerosos visitantes llegaban a Haworth en busca de algún indicio que aclarase la razón del misterioso genio de las hermanas Brontë, convertidas ya en mitos de la literatura inglesa. Cuando él falleció en 1861, la familia se extinguió al completo, como una rara planta que hubiese brotado con un esplendor inaudito durante un breve tiempo para luego desvanecerse, dejando tras de sí la huella de su belleza.

Texto de Ángeles Caso 13/09/2015 http://www.magazinedigital.com


miércoles, 14 de diciembre de 2016

MITO DEL DON JUAN LITERARIO EN EUROPA

DON JUAN

La figura del Don Juan, creada por Tirso de Molina en El burlador de Sevilla y recreada por José Zorrilla en el siglo XIX en su Don Juan Tenorio ha sido una de las aportaciones más productivas de la literatura española a la cultura europea: una opera, el Don Giovanni de Mozart, un poema sinfónico de Richard Strauss, el Don Juan de Molière o el de Lord Byron son muestra suficiente de la influencia que este personaje ha tenido a lo largo del tiempo en todos los campos de la creación. 
El Don Juan, el burlador, debía de existir ya en el imaginario popular antes de cobrar cuerpo literario y su pervivencia como mito se debe en realidad a un talante moralizador y profundamente católico que pretende mantener dentro del orden establecido la vida y el pensamiento del pueblo. Lo que representa Don Juan es la ruptura absoluta de todas las normas y reglas preestablecidas. Ni la moral de la iglesia ni la justicia de los hombres tienen valor alguno, únicamente la vida como juego y disfrute tiene sentido. Ese es posiblemente uno de los sueños más antiguos del ser humano: una vida vivida en absoluta libertad, y esa es la mayor pesadilla imaginable para la rígida mentalidad de la España de la Contrarreforma. El burlador de Sevilla acaba trágicamente con un Don Juan abrasado por el fuego del infierno, el Don Juan de Zorrilla muere tras arrepentirse, redimido por el amor. Su conducta ha sido errónea y es justamente castigada. Ese desenlace, curiosamente, ha sido olvidado en la trasposición del mito a la realidad: hoy "ser un Don Juan" es un halago, el mayor elogio que se le puede hacer a un "macho". Si un hombre recibe tal calificativo tenemos que entender que, en primer lugar, una de sus principales ocupaciones es la de seducir mujeres, y en segundo lugar, que además las mujeres caen literalmente rendidas a sus pies. Un par de versos conocidos por casi todo el mundo y esa idea básica del hombre capaz de seducir a cualquier mujer, incluyendo a una monja, es todo lo que ha quedado del Don Juan. ¿Qué motivos han llevado a una simplificación tan radical de un personaje literario lleno en sus orígenes de matices y contradicciones morales?

Es cierto que es tradición el representar el Don Juan Tenorio de Zorrilla en muchos teatros españoles durante la festividad de Todos los Santos el día 1 de noviembre, y que es seguramente una de las obras literarias que cualquier español conoce, al margen de su nivel cultural o condición social ( conoce el nombre y en muchas ocasiones el argumento, lo que no quiere decir que la haya leído); sin embargo, al menos desde mi punto de vista, la frivolización del mito ha hecho olvidar el trascendente retrato que Tirso de Molina hizo de la condición humana mediante ese personaje contradictorio que, empujado por su absoluto egoismo, enfrenta duramente la esencia del instinto con las creencias religiosas, normas de conducta y leyes, a menudo absurdas, con que el hombre civilizado ha intentado someter ese instinto a lo largo de los siglos.











DON JUAN de Lord Byron
Acercamiento irónico y satírico del poeta romántico Lord Byron a la legendaria figura del mujeriego Don Juan que anteriormente había sido popularizado por Tirso de Molina, Goldoni o Moliere y con posterioridad lo haría por José Zorrilla.
Desarrollado en dieciseis cantos, esta visión (autobiográfica) del conquistador amoroso, presentado por Byron desde una perspectiva netamente romántica y atípica del seductor, está considerado como el mejor trabajo literario del autor inglés.
Leamos unos fragmentos traducidos al español:
Busco un héroe, búsqueda poco frecuente
Cuando cada año y cada mes se inventa uno
hasta que, tras saturar las revistas con su palique
La gente descubre que no era auténtico.
No voy a molestarme a ensalzar a uno de éstos.
Por contra, prefiero a Don Juan, nuestro viejo amigo.
Todos le conocemos en la pantomima enviado
al infierno un poco antes de tiempo
Nació en Sevilla, ciudad magnífica
y famosa por sus naranjas y mujeres.
Quien no la haya visitado tiene mucho que lamentar.
Así reza el proverbio, y convengo en ello.
De todas las ciudades de España no hay otra más hermosa
excepto Cádiz quizá. Enseguida lo veréis.
Los padres de Don Juan vivían junto al río,
ese noble caudal llamado Guadalquivir
Es una pena que doncellas educadas se casen
siempre con personajes carentes de ilustración
o caballeros que, aunque de buena familia y crianza,
sean sordos a la disquisición científica.
Más prefiero no mencionar estas mentalidades,
soy un hombre sencillo y he visto pocas cosas
pero, ¡ah, maridos de damas intelectuales!
decidnos sinceramente, ¿no os han vuelto unos calzonazos?


La verdadera historia de Don Juan.

El Don Juan de Lord Byron, a pesar de ser una obra inconclusa, es una obra que aporta una nueva mirada al personaje: ya no es el rufián, burlador e insensible que Tirso presenta sino un niño, un joven, lo suficientemente bueno como para no irse al infierno. Tenemos a un Don Juan a quien le ocurren diversas desgracias y que logra salir airoso de ellas. Su fama entre las mujeres se basa en sus historias, su atractivo, su sinceridad y nobleza. Sin proponérselo, más de una cae ante sus pies: una mujer casada, la hija de un pirata, una sultana, una emperatriz, una duquesa... De diversas edades pero todas bellamente impresionantes, se ven atraídas ante este joven español que tiene la habilidad de entenderlas (literalmente), apreciarlas y protegerlas. Es un personaje lo bastante inteligente para aprender diversos idiomas, hábil en la batalla y un buen amante.

La obra es bastante larga y muy interesante pero está plagada de sarcasmos, escenas irónicas y burlas que hace el autor a otros personajes de su momento; pero Lord Byron, quien muestra una antítesis de lo que enseñaba Tirso de Molina, sabe cómo explotar las cualidades de su joven Juan. Un personaje quien, sin bien no es malvado, sigue siendo atractivo incluso para los lectores. El ser bueno no le quita su derecho a ser querido tanto por el narrador, las mujeres e incluso a aquel lector que se atreva a enfrentarse al sarcasmo puro de Byron.

Don Juan es un arquetipo del hombre libertino. Sus primeras historias datan de 1630, aunque se especula que su antigüedad es todavía mayor. Muchos autores y compositores se ocuparon de él, entre ellos, Tirso de Molina, Molière, José de Espronceda, Mozart, E.T.A. Hoffmann, Alexander Pushkin y Søren Kierkegaard, por citar solo algunos.

Este giro  en el personaje de Don Juan  le permite a Lord Byron retratar uno de los mejores Don Juanes de la literatura a través de dieciséis cantos épicos que también conforman su obra maestra.

La figura de Don Juan tiene grandes similitudes con la personalidad de escritores como Giacomo Casanova o el Marqués de Sade, grandes seductores en la literatura y el teatro.

jueves, 3 de noviembre de 2016

LOS ALUMNOS DE LITERATURA UNIVERSAL NOS VAMOS AL TEATRO. LA ILIADA EN EL CONDE DUQUE




Esta mañana de noviembre soleada ha sido estupenda para acercarnos al teatro clásico: La Ilíada de Homero ha sido la obra elegida. LA Joven Compañía representa en el Teatro Conde Duque las dos obras emblemáticas de Homero en un proyecto que lleva su nombre: La Ilíada y la Odisea.


Para abrir boca ...





La representación ha sido magistral y la adaptación de esta compañía con un texto cercano al público joven, sin perder en ningún momento la esencia eterna de la obra clásica ha sido todo un acierto.
Hemos ido con los alumnos de 2º PMAR y la experiencia ha resultado excelente. Todos los alumnos se han comportado muy bien, y es que la ocasión lo merecía: una primera fila para nosotros y un contacto directo con los actores hace que se respire el teatro por los cuatro costados.












El teatro estaba lleno, pero lleno de un silencio y de un respeto que dice mucho de todos estos adolescentes que entienden e interpretan la obra clásica. Ha habido momentos de duende, francamente.



Y el coloquio posterior con los actores ha sido muy rico en pequeños detalles, en sutilezas que se nos escapaban al resto. Todo el elenco de actores ha compartido con nosotros sus vivencias teatrales.




Una experiencia inolvidable. Veremos si podemos ver la Odisea también!!!

AQUÍ DEJAMOS UN TRAILER POR SI ACASO NOS ANIMAMOS....

miércoles, 2 de noviembre de 2016

SHAKESPEARE. VIDA .

 
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