BIENVENIDOS AL BLOG DE LITERATURA UNIVERSAL DEL IES JOAQUÍN RODRIGO EN MADRID.

"La eternidad es una rara virtud de la literatura". Adolfo Bioy Casares.







4º ESO LIU

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martes, 7 de marzo de 2017

MUJERES LITERARIAS PARA EL DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA 2017. HAY QUE HACERLAS VISIBLES.


El extraño caso de las hermanas Brontë

Uno de los episodios más fascinantes de la literatura: tres hermanas rozando la treintena se recluyen en casa huyendo de las rígidas ataduras de la Inglaterra victoriana para convertir su imaginación y vivencias en obras maestras como 'Jane Eyre' o 'Cumbres Borrascosas'. En 'Todo ese fuego' (Planeta), su última novela, Ángeles Caso se adentra en el universo de Haworth, patria de Charlotte, Emily y Anne Brontë.




FOTO: GETTY
En lo más alto del pueblo de Haworth, al norte de Inglaterra, entre el cementerio y el paisaje rocoso de los páramos, se levanta una casa de ladrillo oscuro con dos hileras de ventanas blancas. Una vivienda firme y sobria, construida a finales del siglo XVIII para ser el hogar de los pastores anglicanos del lugar. Entre 1820 y 1855, en ese edificio discreto ocurrió un hecho excepcional: allí vivieron y crearon sus obras, escondidas del mundo, tres mujeres geniales, las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne.

“Como cachorritos sin dueño, solían pasear solas por los páramos y algunos afirmaban haberlas visto declamando poemas en lo alto de una roca. Aunque lo más raro de todo era que las crías se pasaban el tiempo leyendo y escribiendo. Leían de todo”
Nadie de su entorno lo sospechó. Las Brontë eran raras, desde luego. Tres solteronas, como sin duda las llamarían entonces, a las que muchos recordaban de pequeñas, criándose de una manera un tanto salvaje en compañía de su hermano Branwell. Las hijas del reverendo Patrick Brontë –un irlandés de origen campesino que se había doctorado en Cambridge gracias a una beca– estaban bien educadas y eran corteses y decentes, pero desde niñas tenían costumbres extrañas. Quizá fuera porque habían perdido muy pronto a su madre y, casi de inmediato, a sus dos hermanas mayores, arrasadas por la tuberculosis. El caso es que, como cachorritos sin dueño, solían pasear solas por los páramos, bajo el sol o bajo la nieve, y algunos afirmaban haberlas visto declamando poemas en lo alto de una roca. Aunque lo más raro de todo era lo que hacían dentro de la casa, donde las crías se pasaban el tiempo leyendo y escribiendo.

Leían cualquier cosa: los poemas de Byron o las novelas de Walter Scott, los clásicos, y también sesudas revistas de literatura y hasta los diarios de Londres, con aquellos complejos asuntos políticos tan poco adecuados para unas muchachas y sobre los que luego ellas se atrevían a expresar sus propias opiniones. Y, para colmo, desde muy pequeñas, escribían sin cesar, quién sabía qué, tal vez poemas e historias semejantes a las que leían en los libros, cosas de guerreros y doncellas seducidas y sangrientas batallas. Cosas que podía permitirse Branwell, el varón, pero no unas jovencitas que debían dar ejemplo tan sólo de piedad y virtudes domésticas.

Branwell tenía talento e inteligencia. Todo el mundo sabía que estaba destinado a hacer una gran carrera. Dirigido por su propio padre, era un buen estudiante y poseía grandes dotes para la música y la pintura. Seguramente terminaría por marcharse a Londres y convertirse en alguien importante, un pintor famoso, un escritor reconocido, un político de peso.

Pero el destino de las chicas era otra cosa. Las hijas de un pastor tan sólo podían hacer dos cosas en la vida: casarse o, de no lograrlo, dedicarse a la enseñanza de niñas. Una mujer de su clase no podía permitirse ningún trabajo de tipo manual o que la obligase a estar en contacto con el público, exponiendo su honra. En cuanto a las profesiones de prestigio, las que implicaban conocimientos profundos y gran inteligencia y que conllevaban buenas ganancias y renombre, ese era territorio exclusivo de los hombres, absolutamente vedado al género femenino: una mujer no podía ser médica, ni abogada, ni juez, ni política, ni catedrática, ni ingeniera, ni nada que se le pareciese. Ni siquiera podía acceder a la universidad, aunque sólo fuera por placer.

Una joven de una familia decente sólo debía prepararse para cumplir con el gran cometido de la vida, ser buena esposa y madre. Pero casarse no era un asunto tan fácil: hacía falta poseer una dote aceptable, o belleza, o al menos un carácter sumiso. Las hermanas Brontë no cumplían ninguno de esos requisitos. Su padre no tenía ni un centavo, salvo su exiguo sueldo de párroco de la Iglesia anglicana. La belleza se había olvidado de detenerse sobre la casa rectoral de Haworth y dejar caer allí un poco de su preciado polvo dorado. Y el carácter de las muchachas, con su tendencia a querer saber de todo y a mantener sus opiniones en voz alta, no parecía hacer de ellas las mejores compañeras para un hombre de bien.

A medida que crecían, estaba cada vez más claro que iban a tener que dedicarse a la enseñanza. Al menos, Charlotte y Anne. Emily era demasiado huraña, demasiado sensible, y enfermaba gravemente siempre que se alejaba de casa y debía relacionarse con extraños. Se decidió que se quedase en Haworth, ocupándose junto a una sirvienta de las tareas domésticas y cuidando del padre. Ella convirtió ese espacio en un refugio en el que podía desarrollar al margen de cualquier mirada ajena lo mejor de sí misma: sus interpretaciones al piano, su extraordinaria poesía y, también, el aprendizaje del francés y el alemán, que estudiaba en la cocina, mientras pelaba patatas y horneaba el pan.





A lo largo de 1846, las tres hermanas se encerraron en casa, se repartieron las tareas domésticas para después trabajar en el comedor. Charlotte escribió ‘Jane Eyre’; Emily, ‘Cumbres Borrascosas’, y Anne, ‘Agnes Grey’
Charlotte y Anne, en cambio, se vieron obligadas a alejarse de aquel hogar que tanto amaban para trabajar como profesoras en internados o como institutrices de los hijos de familias ricas, sintiéndose frustradas y humilladas: tenían la sensación de estar malgastando sus vidas. Lo peor era el trato de sus empleadores, gentes mucho más incultas que ellas y que, sin embargo, amparadas en su riqueza, las miraban con superioridad, considerándolas miembros del servicio. Anne parecía resignada, pero Charlotte vivía en una constante tensión, confrontando la realidad que le tocaba vivir con sus sueños, especialmente con el viejo anhelo de convertirse en escritora. Envidiaba la suerte de los hombres, que podían hacer lo que les diera la gana sin que nadie les pusiera barreras.

Buscando una solución, intentó organizar una escuela en la propia casa de Haworth, pero no pudo llevarlo a cabo debido al estado de Branwell: el muchacho en el que se habían centrado todas las esperanzas de la familia iba de fracaso en fracaso y se refugiaba cada vez más en el alcohol y el opio, utilizado entonces como analgésico y fácil de conseguir en las farmacias. Branwell se volvía violento, y sus hermanas se desesperaban.

Fue en medio de esa situación crítica, acuciadas por la necesidad económica y por su ansia de no volver a separarse, cuando las hermanas Brontë decidieron probar suerte como autoras. Puesto que llevaban escribiendo desde muy jóvenes, ¿por qué no intentar publicar? En 1846 editaron una selección de sus poemas. Pero lo hicieron bajo seudónimos: no querían herir a Branwell ni provocar suspicacias entre sus conocidos. Una mujer que se atreviese a publicar era vista con una enorme desconfianza, y toda clase de sospechas se abalanzaban de inmediato sobre su reputación. Firmaron con los nombres de Currer, Ellis y Acton Bell, como si se tratase de tres hermanos. El libro obtuvo buenas críticas, pero vendió un único ejemplar. Charlotte entonces animó a sus hermanas a probar suerte con la novela, un género que generaba más ingresos que la poesía.

Fue así como, a lo largo de 1846, las hermanas ­Brontë permanecieron encerradas en la casa rectoral de Haworth, repartiéndose las tareas domésticas para después, por las tardes, trabajar las tres juntas en el pequeño comedor de la vivienda, en secreto para su hermano y sus vecinos. Charlotte –que acababa de cumplir los treinta años– escribió Jane Eyre. Emily –veintinueve–, Cumbres Borrascosas. Y Anne –veintisiete–, Agnes Grey. Las tres utilizaron elementos autobiográficos para componer sus historias: experiencias, amores frustrados, sueños y deseos ocultos fueron vertidos por ellas en aquellas obras que, tras ser publicadas con sus seudónimos, provocaron intensos reproches morales por parte de los críticos literarios de la sociedad victoriana: ¿quiénes eran esos misteriosos tres hermanos que se atrevían a escribir unas novelas en las que las mujeres no eran seres pasivos y sumisos, sino personas complejas, llenas de ansias y rebeldía y autoconsciencia?

Aun así, las obras se abrieron camino entre los lectores, asombrados por toda aquella pasión que las hermanas habían sabido describir con un atrevimiento inaudito. Emily, molesta por las duras críticas recibidas, decidió sin embargo no volver a publicar nunca más, y regresó serenamente a su cocina, sus poemas, su música y sus lecturas en alemán, además de sus largos paseos por las montañas. Charlotte y Anne, en cambio, se animaron a seguir escribiendo. Charlotte inició Shirley, una obra con trasfondo político, y Anne, La inquilina de Wildfell Hall, una sorprendente novela sobre la capacidad de una mujer para superar los estrechos límites impuestos por la sociedad.

Pero entonces, cuando creían haber alcanzado su sueño, la tragedia decidió dirigir su mirada perversa hacia aquella familia: en septiembre de 1848, devorado por el alcoholismo y la drogadicción, moría Branwell, con tan sólo treinta y un años. Emily no logró recuperarse de la pérdida de ese hermano al que había cuidado con devoción y, debilitada por una veloz tuberculosis, murió en diciembre, a los treinta años. Tan sólo cinco meses después, en mayo de 1849, fallecía también Anne, destruida por la misma enfermedad maldita.

Sin la compañía adorada de sus hermanas, Charlotte siguió como pudo adelante. Dio finalmente a conocer la verdadera identidad de los hermanos Bell. Continuó escribiendo –publicó en total cuatro novelas– y, como si el destino hubiera querido ser un poco clemente con ella después de tanto dolor, pudo disfrutar del éxito y del respeto de muchos escritores, a los que asombraba el inmenso talento de aquella mujer diminuta y de sus hermanas muertas. Incluso, a pesar de su edad y de la opinión en contra del reverendo Brontë, se casó a los treinta y siete años con el coadjutor de su padre. Unos meses después, en marzo de 1855, murió a consecuencia de las complicaciones de un embarazo tardío.

Patrick Brontë vivió aún seis años, viendo cómo la fama de sus hijas crecía de día en día y numerosos visitantes llegaban a Haworth en busca de algún indicio que aclarase la razón del misterioso genio de las hermanas Brontë, convertidas ya en mitos de la literatura inglesa. Cuando él falleció en 1861, la familia se extinguió al completo, como una rara planta que hubiese brotado con un esplendor inaudito durante un breve tiempo para luego desvanecerse, dejando tras de sí la huella de su belleza.

Texto de Ángeles Caso 13/09/2015 http://www.magazinedigital.com


domingo, 21 de diciembre de 2014

¡VIVIMOS EL ROMANTICISMO! ¡SOMOS ROMÁNTICOS!


Los alumnos de 2º Bachillerato de LITERATURA UNIVERSAL del IES Joaquín Rodrigo se están preparando para visitar el Museo del Romanticismo en breve. Por ello,cada uno será por un tiempo uno de los escritores más relevantes de este periodo. 


Por ahora es el poeta alemán  Friedrich Leopold von Hardenberg 1772-1801 el primero en presentarse. Tomó el nombre de Novalis de un antiguo título nobiliario de su aristocrática familia. 

La muerte de su prometida, la jovencísima Sophie von Kühn, a causa de la tuberculosis (1797), le sumió en una profunda una crisis espiritual. En sus Himnos a la noche (Hymnen an die Nacht, 1800), colección de poemas en prosa y verso, el poeta exalta la noche, identificada con la muerte, como el paso hacia la «vida verdadera», un renacimiento místico en la persona de Dios donde el reencuentro con su amada sería posible.

También la novela Enrique de Ofterdingen (Heinrich von Ofterdingen) quedó en estado fragmentario, aunque una vez publicada se convirtió en paradigma del romanticismo. El protagonista, un juglar medieval cuya existencia histórica es incierta, aunque se le supone autor del Cantar de los Nibelungos, debe salir al «exterior» para hallar su propia identidad, a través de los lugares comunes literarios del viaje y del enamoramiento. Las preocupaciones románticas que distinguen la novela se resumen en la imagen de la flor azul que el protagonista ve en sueños, y a cuya búsqueda se dedica, símbolo de la esencia del arte como reconciliación entre mundo interior y exterior, es decir, como realización del concepto en lo concreto. El elemento central de la obra son las reflexiones de Novalis sobre la esencia de la poesía y su objeto.

NOVALIS 



YA NOS HA VISITADO TAMBIÉN EL GRAN AUTOR DEL ROMÁNTICISMO ALEMÁN GOETHE ( 1749-1832) en manos de la compañera ESTHER.


 Frecuentó los círculos literarios y artísticos del Sturm und Drang, germen del primer Romanticismo y conoció a Herder, quien lo invitó a descubrir a Homero, Ossian, Shakespeare y la poesía popular.

En 1772 se trasladó a Wetzlar, sede del Tribunal Imperial, donde conoció a Charlotte Buff, prometida de su amigo Kestner, de la cual se prendó. Esta pasión frustrada inspiró su primera novela, Los sufrimientos del joven Werther, obra que causó furor en toda Europa y que constituyó la novela paradigmática del nuevo movimiento que estaba naciendo en Alemania, el Romanticismo.

De vuelta en Frankfurt, escribió algunos dramas teatrales menores e inició la composición de su obra más ambiciosa, Fausto, en la que trabajaría hasta su muerte; en ella, la recreación del mito literario del pacto del sabio con el diablo sirve a una amplia alegoría de la humanidad, en la cual se refleja la transición del autor desde el Romanticismo hasta el personal clasicismo de su última etapa. En 1774, aún en Frankfurt, anunció su compromiso matrimonial con Lili Schönemann, aunque rompió el noviazgo dos años más tarde; tras aceptar el puesto de consejero del duque Carlos Augusto, se trasladó a Weimar, donde estableció definitivamente su residencia.

Empezó entonces una brillante carrera política (llegó a ser ministro de Finanzas en 1782), al tiempo que se interesaba también por la investigación científica. La actividad política y su amistad con una dama de la corte, Charlotte von Stein, influyeron en una nueva evolución literaria que le llevó a escribir obras más clásicas y serenas, abandonando los postulados individualistas y románticos del Sturm und Drang. En esa época empezó a escribir Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1795), novela de formación que influiría notablemente en la literatura alemana posterior.

En 1786 abandonó Weimar y la corte para realizar su sueño de juventud, viajar a Italia, el país donde mejor podía explorar su fascinación por el mundo clásico. De nuevo en Weimar, tras pasar dos años en Roma, siguió al duque en las batallas prusianas contra Francia, experiencia que recogió en Campaña de Francia (1822). Poco después, en 1794, entabló una fecunda amistad con Schiller, con años de rica colaboración entre ambos. Sus obligaciones con el duque cesaron (tan sólo quedó a cargo de la dirección del teatro de Weimar), y se dedicó casi por entero a la literatura y a la redacción de obras científicas.

La muerte de Schiller, en 1805, y una grave enfermedad, hicieron de Goethe un personaje cada vez más encerrado en sí mismo y atento únicamente a su obra. En 1806 se casó con Christiane Vulpius, con la que ya había tenido cinco hijos. En 1808 se publicó Fausto y un año más tarde apareció Las afinidades electivas, novela psicológica sobre la vida conyugal y que se dice inspirada por su amor a Minna Herzlieb. Movido por sus recuerdos, inició su obra más autobiográfica, Poesía y verdad (1811-1831), a la que dedicó los últimos años de su vida, junto con la segunda parte de Fausto.

GOETHE 

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EL SIGUIENTE EN VISITARNOS HA SIDO EL MISMÍSIMO LORD BYRON. Uno de los escritores más versátiles e importantes del Romanticismo inglés. En 1798, al morir su tío abuelo William, quinto barón Byron, heredó el título y las propiedades. Más adelante, en 1822, adoptó el nombre de Noel para recibir una herencia de su suegra. En 1807 se publicó su libro de poemas Horas de ocio; una crítica adversa aparecida en el Edimburgh Review provocó su réplica en verso titulada Bardos ingleses y críticos escoceses (1809). En 1809 ocupó un escaño en la Cámara de los Lores y emprendió un viaje de dos años por España, Portugal y Grecia. La publicación en 1812 de los dos primeros cantos de Childe Harold, poema que narra sus viajes por Europa, le llevó a la fama. El héroe del poema, Childe Harold, fue el primer ejemplo de lo que llegaría a conocerse como el héroe byroniano: un joven de emociones tormentosas que rechaza la humanidad y vaga por la vida bajo el peso de un sentimiento de culpa causado por misteriosos pecados del pasado. Este héroe byroniano, inspirado en la vida y personalidad del autor, es el mismo estereotipo que se repetiría en sus poemas narrativos de los dos años siguientes, El infiel (1813), La novia de Abydos (1813), El corsario (1814) y Lara (1814). En 1815, año en que publicó Melodías hebreas, se casó con Anna Isabella Milbanke, que tras dar a luz a la única hija legítima del poeta, Augusta Ada, le abandonó. En 1816, acordó la separación legal de su esposa. Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta y las dudas sobre su cordura provocaron su ostracismo social. Amargado profundamente, Byron abandonó Inglaterra en 1816 y nunca volvió. En Génova vivió con los Shelley y Claire Clairmont, escribió el tercer canto de Childe Harold y el poema narrativo El prisionero de Chillon (1816). De 1816 a 1819 estableció su residencia en Venecia, donde escribió el drama en verso Manfred (1817), que originó su correspondencia con Goethe, los dos primeros cantos de Don Juan (1818-1819) y el cuarto y último canto de Childe Harold (1818).  Durante dos años viajó por Italia .

 Al enterarse de las noticias de la rebelión de los griegos contra los turcos, haciendo caso omiso de su débil condición física, se unió a los insurgentes en julio de 1823 en Missolonghi. No sólo reclutó un regimiento para la causa de la independencia griega sino que contribuyó con grandes sumas de dinero. Los griegos le nombraron Comandante en jefe de sus fuerzas en enero de 1824. Murió de fiebre en Missolonghi, tres meses después sin participar en ningún combate importante.

Aquí vemos como nuestro compañero DARÍO  encarna su papel de LORD BYRON. 


jueves, 11 de diciembre de 2014

SAMUEL TAYLOR COLERIDGE


Samuel Taylor Coleridge fue un poeta, crítico y filósofo inglés, quien fue, junto con su amigo William Wordsworth, uno de los fundadores del Romanticismo en Inglaterra y uno de los llamados "poetas de los lagos".

Sus obras más conocidas son, posiblemente, La balada del viejo marinero y Kublai Khan, así como su obra en prosa Biographia Literaria.




Poeta y filósofo inglés nacido en Ottery St. Mary, en 1772.
Recibió una estricta educación primaria en un internado londinense y posteriormente fue matriculado en el "Jesus College" de la Universidad de Cambridge.
Suspendió los estudios universitarios y se relacionó  con poetas importantes como Southey y Lowell, de cuya amistad nacieron sus primeras publicaciones "La caída de Robespierre"  en 1794 y "Poemas misceláneos" en 1796.
En 1798 escribió con William Wordsworth  "Las baladas líricas", obra que marcó el comienzo del  movimiento romántico inglés.
Su interés por la teoría de Kant lo llevó hasta Alemania donde profundizó sus conocimientos filosóficos. De regreso a Londres en 1800, tradujo algunos poetas y dramaturgos alemanes.
Olvidado por su familia y aquejado de múltiples dolencias, se refugió en casa de un amigo, donde produjo entre otras obras,  "Biografía literaria" en 1817, "Hojas sibilinas" 1818 y "Ayudas para la reflexión" en 1825.
Falleció en Londres en julio de 1834.



KUBLA KHAN O LA VISIÓN DE UN SUEÑO



En Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.

La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!

Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazad en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso».



BORGES Y COLERIDGE


Jorge Luis Borges  retratado por Luis de Bairos Moura


El escritor argentino Jorge Luis Borges en su obra, Otras inquisiciones, nos cuenta el extraño proceso de creación del poema Kubla Khan por Coleridge.


Página 211 de Otras inquisiciones de Borges, con anotación de Julio Cortázar

"EL SUEÑO DE COLERIDGE"

...El fragmento lírico Kubla Khan (cincuenta y tantos versos rimados e irregulares, de prosodia exquisita) fue soñado por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge, en uno de los días del verano de 1797.


Manuscrito del poema Kubla Khan

Coleridge escribe que se había retirado a una granja en el confín de Exmoor; una indisposición lo obligó a tomar un hipnótico; el sueño lo venció momentos después de la lectura de un pasaje de Purchas, que refiere la edificación de un palacio por Kublai Khan, el emperador cuya fama occidental labró Marco Polo. En el sueño de Coleridge, el texto casualmente leído procedió a germinar y a multiplicarse; el hombre que dormía intuyó una serie de imágenes visuales y, simplemente, de palabras que las manifestaban; al cabo de unas horas se despertó, con la certidumbre de haber compuesto, o recibido, un poema de unos trescientos versos. Los recordaba con singular claridad y pudo transcribir el fragmento que perdura en sus obras. Una visita inesperada lo interrumpió y le fue imposible, después, recordar el resto. "Descubrí, con no pequeña sorpresa y mortificación -cuenta Coleridge- que si bien retenía de un modo vago la forma general de la visión, todo los demás, salvo unas ocho o diez líneas sueltas, había desaparecido como las imágenes en la superficie de un río, en el que se arroja una piedra, pero, ay de mí, sin la ulterior restauración de estas últimas."...



La fuente del Rio Sagrado por Albert Goodwin

...El poeta soñó en 1797 (otros entienden que en 1798) y publicó su relación del sueño en 1816, a manera de glosa o justificación del poema inconcluso. Veinte años después, apareció en París, fragmentariamente, la primera versión occidental de una de esas historias universales en que la literatura persa es tan rica, el Compendio de historias de Rashid el-Din, que data del siglo XIV. En una página se lee: "Al este de Shang-tu, Kublai Khan erigió un palacio, según un plano que había visto en un sueño y que guardaba en la memoria." Quien esto escribió era visir de Ghazan Mahmud, que descendía de Kublai.

Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. Confrontadas con esta simetría, que trabaja con almas de hombres que duermen y abarca continentes y siglos, nada o muy poco son, me parece, las levitaciones, resurrecciones y apariciones de los libros piadosos...





Kublai Khan en una expedición de caza


ALGUNAS CURIOSIDADES

EL EMPERADOR KUBLAI KHAN


Kublai Khan


El Kubla Khan o La Visión de un sueño, fragmento es un poema que recibe su nombre por el emperador mongol y chino Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, perteneciente a la dinastía Yuan.
El primer verso del poema cita el nombre de Xanadu, el magnífico palacio construído por el emperador Kublai Khan.




domingo, 5 de febrero de 2012

REMANDO AL VIENTO. ROMANTICISMO INGLÉS



PRÓXIMA TERTULIA LITERARIA EL MIÉRCOLES 8 DE FEBRERO. Allí comentaremos la truculenta vida de Lord Byron y su médico Polidori  y de los Shelley, así como ese  encuentro en una casita al lado del Lago de Ginebra donde cada uno de ellos decidieron escribir un texto de terror, después de una noche de lecturas fantasmagóricas. A partir de ahí salió Frankenstein, de manos de Mary Shelley, o El Vampiro ( 1819) de Polidori, los únicos que cumplieron el trato. 
Remando al viento narra de forma expléndida la relación tormentosa entre los autores y sus creaciones.

sábado, 28 de enero de 2012

PROMETEO, DE LORD BYRON

Prometeo

I

¡Titán! Ante cuyos ojos inmortales
los sufrimientos de la humanidad,
vistos en su triste realidad,
no eran como las cosas que los dioses desprecian.
Un callado e intenso sufrimiento;
la roca, el buitre, y la cadena,
todo lo que el soberbio puede sentir de dolor,
la agonía que ver no deja,
la asfixiante sensación del infortunio,
que no habla sino en su soledad,
y luego es celosa, a menos que el cielo
posea un oyente, no suspirará
hasta que su voz eco no tenga.

II

¡Titán! La lucha te otorgaron
entre el sufrimiento y la voluntad,
que torturan cuando no pueden matar;
y el cielo inexorable,
y la sorda tiranía del destino,
el dominante principio del odio,
que para su placer crea
las cosas que pueden aniquilar,
te negaron hasta la dádiva de morir:
el desdichado don de la eternidad
era tuyo y bien lo has soportado.
Todo lo que Júpiter tonante te arrancó
no fue sino la amenaza que le devolvió
los tormentos de su tortura:
el destino muy bien previste,
pero no se lo dijiste para aplacarle;
y en tu silencio estuvo su sentencia,
y en su alma un vano arrepentimiento,
y un temor malvado tan mal disimulado,
que en su mano temblaron los rayos.

III

Tu crimen divino fue ser bondadoso,
el hacer con tus preceptos menor
la suma de las desventuras humanas,
y el fortalecer al hombre con su propia mente;
pero confundidos como tú fuiste desde las alturas,
aún en tu paciente energía,
en la resistencia y en la repulsa,
de tu espíritu impenetrable,
que ni tierra ni cielo pudieron agitar,
una poderosa lección heredamos:
tú eres un símbolo y un signo
para los mortales de su destino y su fuerza;
como tú, el hombre es en parte divino,
una corriente turbulenta de fuente pura;
y el hombre en parte puede prever
su propio destino fúnebre;
su desventura y su resistencia,
y su triste existencia sin aliados:
a la que su espíritu puede oponerse
y equipararse a todos sus desastres,
y a una firme voluntad y a un hondo sentido,
que hasta en la tortura capaz es de divisar
su propia recompensa concentrada,
triunfante cuando se atreve a tal desafío,
y haciendo de la muerte una victoria.

Diodati, julio de 1816
Extraído de:

Lord Byron: Poemas escogidos
Editorial Visor Libros, 2006
Versión en inglés: PROMETHEUS
by: George Gordon (Lord) Byron (1788-1824)
 
ITAN! to whose immortal eyes
The sufferings of mortality,
  Seen in their sad reality,
Were not as things that gods despise;
  What was thy pity's recompense?
  A silent suffering, and intense;
  The rock, the vulture, and the chain,
  All that the proud can feel of pain,
  The agony they do not show,
  The suffocating sense of woe,
  Which speaks but in its loneliness,
  And then is jealous lest the sky
  Should have a listener, nor will sigh
  Until its voice is echoless.
 
  Titan! to thee the strife was given
Between the suffering and the will,
  Which torture where they cannot kill;
  And the inexorable Heaven,
And the deaf tyranny of Fate,
  The ruling principle of Hate,
  Which for its pleasure doth create
  The things it may annihilate,
  Refus'd thee even the boon to die:
  The wretched gift Eternity
  Was thine--and thou hast borne it well.
  All that the Thunderer wrung from thee
  Was but the menace which flung back
  On him the torments of thy rack;
The fate thou didst so well foresee,
  But would not to appease him tell;
  And in thy Silence was his Sentence,
  And in his Soul a vain repentance,
  And evil dread so ill dissembled, 
 That in his hand the lightnings trembled.
 
  Thy Godlike crime was to be kind,
  To render with thy precepts less
  The sum of human wretchedness,
  And strengthen Man with his own mind;
  But baffled as thou wert from high,
  Still in thy patient energy,
  In the endurance, and repulse
  Of thine impenetrable Spirit,
  Which Earth and Heaven could not convulse,
  A mighty lesson we inherit:
  Thou art a symbol and a sign
  To Mortals of their fate and force;
  Like thee, Man is in part divine,
  A troubled stream from a pure source;
  And Man in portions can foresee
  His own funereal destiny;
His wretchedness, and his resistance,
  And his sad unallied existence:
To which his Spirit may oppose
  Itself--and equal to all woes,
  And a firm will, and a deep sense,
Which even in torture can descry
Its own concenter'd recompense,
  Triumphant where it dares defy,
And making Death a Victory.



ORIENTACIONES PARA EL COMENTARIO: Este poema, pero sólo la estrofa primera cayó el año 2009-10 en la PAEG. He preferido el poema completo para que tengáis un conocimiento pleno del poema. Os pongo las mismas orientaciones que en ese caso. YA sabéis: no son preguntas, sólo pistas os pueden guiar en el comentario.
1. ¿ En qué se percibe el Romanticismo?
2. La figura de prometeo, su origen y su simbolismo.
3. ¿ conoces algún poema de Unamuno con este tema?
4. Esta la añado yo:  puedes relacionarla con alguna  otra obra de poetas románticos  como Göethe, MAry Shelly... con la misma temática. De hecho esta última tituló su gran nopvela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo.

jueves, 24 de marzo de 2011

FRANKENSTEIN DE MARY SHELLY. NOVELA GÓTICA ROMÁNTICISMO



PATRICIA XICOLA NOS EXPUSO FRANKENSTEIN Y MUCHO MÁS:

Mary Shelley escritora británica esposa de Percy Shelley.
Con dieciocho años escribió Frankestein y con veinte lo publicó, es considerada una de las primeras obras de ciencia-ficción de género gótico.
Uno de los principales temas del libro es la comparación de la belleza frente a la fealdad, el odio frente al amor, lo bueno y lo malo, y sobre todo como el Doctor Frankestein se compara con el poder de creación de Dios. Esto estará presente durante todo el libro, también se pueden encontrar los problemas morales que tiene el Doctor después de la creación del monstruo.


El libro tiene forma epistolar. Robert walton le escribe a su hermana contándole sus sueños y diciéndole que viajara hacía el Polo Norte para investigar . Allí perdido en un bloque de hielo y moribundo conocerá al doctor Frankestein que le contara su historia.
Le dice que cuando se hizo mayor se fue a estudiar a la universidad alejada de su ciudad natal , allí conoció profesores con los que simpatizaba ya que estudiaban a los mismos autores, fue aquí cuando comenzó la obsesión del doctor de crear vida a partir de algo muerto :comenzó a robar huesos y creó al monstruo. Le dio vida y al ver el ser monstruoso que había creado lo abandona. El monstruo comienza a matar a los seres queridos del doctor , ya que este sufría al ser el único de su especie y ver que todo el mundo le rechazaba pide al doctor que cree una mujer como él para que no se encuentre solo ,pero este al no cumplir sus deseos comienza a hacerle la vida imposible al doctor lo que le llevará al Polo Norte donde al final de la historia el Doctor morirá y el monstruo dice que se hará una hoguera donde se quemará para que ningún científico pueda encontrarle , investigarle y crear una criatura como él .


Frankestein es un gran libro que nos muestra lo que es ser rechazado por los demás por el hecho de ser distinto. Esta novela me gustó mucho y una de mis partes favoritas fue la descripción de la vida que lleva el monstruo desde su creación hasta que habla con Robert Walton y dice que se quemará en la hoguera. Según se va desarrollando el libro el monstruo llega a inspirarnos lástima ya que él tiene sentimientos buenos y ayuda a quien puede pero a él todos lo rechazan.


martes, 22 de febrero de 2011

Antología de la lírica romántica española


Aquí os dejo una selección de los mejores poetas del Romanticismo europeo. Ya sabéis que la clase del jueves no estaré con vosotros, por lo tanto debéis seleccionar al menos uno de los poemas y comentarlo: texto, formas métricas, biografía del autor, relación del poeta con su país... todo aquello que os sugieran los poemas. Podéis hacerlo de más de uno.

¡ que lo disfrutéis! ( por cierto, he reservado el Althia para vosotros jueves 3º hora) Debéis hacerlo el jueves, vale???


domingo, 20 de febrero de 2011

Romanticismo Europeo




El Romanticismo es un movimiento cultural, literario y artístico que alcanza su apogeo en la primera mitad del siglo XIX. El Romanticismo surge como reacción contra el espíritu racional y hipercrítico de la Ilustración y del Neoclasicismo. Este movimiento anteponía, ante todo:
El individualismo y el subjetivismo (egocentrismo, que tiene sus raíces en la filosofía kantiana y el idealismo trascendental) en el que la personalidad del individuo, sus ideales y aspiraciones se convierten en el centro de la vida y de su obra. Se da mayor importancia al sentimiento frente a la razón.
La búsqueda de la libertad, es entendida como necesidad del artista para explorarse y explorar el mundo exterior. Se opone a toda norma. En la literatura la libertad se manifiesta con la oposición a las normas y a las reglas neoclásicas. La razón y el didacticismo son sustituidos por la sensibilidad.
Se recurre a la originalidad en contra de la tradición grecolatina y a la creatividad frente a la imitación neoclásica. El ansia de libertad que surge frente al despotismo ilustrado favorece la aparición de tendencias nacionalistas, basadas en la valoración de la lengua y la cultura de cada pueblo.
El carácter revolucionario del Romanticismo es incuestionable ya que supone una ruptura con una tradición, con el orden anterior y con una jerarquía de valores culturales y sociales, en nombre de una libertad auténtica. La base reside en una nueva manera de sentir y de concebir al hombre, la naturaleza y la vida.

Canción del corsario ( Lord Byron)

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.

¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!...

Versión de F. Maristany
 
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