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4º ESO LIU

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viernes, 7 de octubre de 2011

PANCHATANTRA.

Panchatantra está compuesto por cinco libros donde se transmiten las reglas de conducta para príncipes y reyes de la tradición religiosa budista. Los budistas pensaban que las normas de comportamiento de determinados animales eran idóneas para asimilarlas con las de los perfectos gobernantes, ya que el orden de la naturaleza es la norma por la que se rige el mundo.







El Panchatantra pasó en el siglo VII a Persia, y en el siglo VIII ya se encuentra la primera traducción para el mundo islámico, de donde llegará a Occidente. A su paso por los diferentes países islámicos varió la estructura de la obra así como también el nombre.

Alfonso X el Sabio tradujo el Panchatantra como Libro de Calila e Dimna, que son los dos personajes principales de la obra, dos lobos que cuentan una serie de normas de comportamiento en la Corte del Rey de los Animales, el León, con numerosos cuentos a modo de exempla que sirven para el aprendizaje de príncipes y nobles.


El marco narrativo del Libro de Calila e Dimna es muy parecido al del “Ars praedicandi”, pues se encuentra el diálogo entre un sabio y un hombre, estructura que se difumina según uno se adentra en el libro a una sola frase o a una referencia textual. La estructura de la obra es la típica de las “cajas chinas”, tan característica de la literatura oriental:


En el prólogo introduce al lector en la intención de la obra, aparece la figura de un Hombre (que continuará a la largo de todo el libro); se trata de un filósofo que busca la fuente del saber, y en busca de ésta viaja a lo largo de todo el mundo conocido tras la planta de la sabiduría; sin embargo ésta no existía, según le indicaban los diferentes sabios que iba encontrando en los diferentes reinos y que antes que él ya la habían buscado sin éxito. Esta es la esencia del libro, la sabiduría se encuentra en los cuerpos, y como siempre está oculta, las historias y las fábulas del libro no son sólo para el deleite de los sentidos, sino para encontrar en el interior del hombre la verdadera sabiduría.


A partir del capítulo III, el filósofo comienza a contar los cuentos. Aqui aparece un nuevo marco narrativo a la manera de las “cajas chinas” al que estarán unidos el resto de cuentos. Así, hasta el capítulo III se encuentra el marco narrativo de la conversación del sabio con el hombre, pasando después a una estructura más compleja, en la que el filósofo cuenta la historia de la corte del rey León, y a partir de entonces son los lobos Calila e Dimna quienes introducen el resto de cuentos, donde incluso se encuentran otros narradores que cuentan nuevas historias.


La mayoría de estos cuentos tienen como función demostrar algo, pues el saber tiene una finalidad práctica, pues en la corte feudal son muy importantes las relaciones que se establecen entre los nobles con la diferente escala social.

Aquí os dejo un cuento del Panchatantra. ¿ Podría asociarse a alguna adaptación posterior?




El chacal y el cocodrilo
Anónimo hindú (Panchatantra, Siglo II ac)


Érase una vez un pequeño y astuto chacal que muy hambriento rondaba por la orilla del gran río en busca de algún pececillo o cangrejito con que alimentarse.
Pero en el fondo del río vivía un enorme cocodrilo, que también estaba hambriento y que, escondido entre el barro y las cañas, espiaba al chacal en espera de que en cualquier momento diese un paso en falso y cayera al agua para comérselo.
En varias ocasiones a punto estuvo el chacal de meterse precisamente en la boca del cocodrilo, pero valiéndose de su astucia logró salvarse del mortal peligro.
Entonces, temeroso de ser engullido por el feroz cocodrilo, el chacal decidió irse a pescar a otro lugar del río, donde no estuviera bajo la constante amenaza del saurio. Pero éste, muerto de hambre y loco de rabia al ver que se le escapaba tan rico bocado, determinó salir del río e ir en busca de la guarida del chacal para vengarse de él. Y ésa fue su perdición, porque enterado el astuto chacal de que el cocodrilo aguardaba en el interior de su madriguera para comérselo, encendió una enorme hoguera a la entrada hasta que el enemigo, impotente para franquear la barrera de llamas, quedó reducido a un montón de cenizas.
El elemento propio da fuerza y confianza; salirse de él es un riesgo imprudente.

martes, 21 de septiembre de 2010

EL PANCHATANTRA

Según el Libro de los Reyes (Shahnameh), Barzuyeh el médico del rey Nushirvan, pidió permiso para ir a la India en busca de unas hierbas que se decía, tenían la virtud de resucitar a los muertos. Una vez allí, encontró las hierbas pero ninguna prueba tuvo resultados satisfactorios. Avergonzado y angustiado de volver con las manos vacías ante su rey, consultó con los sabios del país. Todos ellos le contestaron lo mismo: ´Hay un antiguo sabio aquí, que nos supera en años y sabiduría, y que en su ciencia, es superior a cualquier de los grandes.'

Cuando Barzuyeh vio al sabio, le explico toda su aventura en buscar del remedio para resucitar a los muertos. Cuando este concluyó el sabio replicó: Yo también he tenido fracasos cuando buscaba con impaciencia y esperanzas. Pero cuando nada salía a la luz, me forzaba a mirar una interpretación diferente. La hierba es el científico, la ciencia es la montaña, eternamente fuera del alcance de la multitud. El cadáver es el hombre sin el conocimiento. A través del conocimiento se revive al hombre. En la tesorería del rey hay un libro que los bien calificados llaman Kalila. Cuando la gente se vuelve cansado de su ignorancia, la hierba es Kalila para ellos, el conocimiento siendo la montaña. Si buscas este libro en el tesoro del rey lo encontrarás, y será la guía al conocimiento.

La leyenda termina explicando que Barzuyeh tuvo el privilegio de poder traducir el preciado libro del Sanscrito al Persa y así poder llevárselo a su rey como guía y enseñanza del conocimiento.

Esos textos en realidad, son un clásico hindú conocidos como Panchatantra (escrito en idioma sánscrito), escrito por Vishnu Sarma alrededor del 200 a, que utiliza protagonistas animales para transmitir enseñanzas y principios. De los persas pasaría a los árabes, y no fue hasta 1251 que Alfonso X El sabio mando traducir una versión del árabe al castellano con el nombre de Calila e Dimna. De ahí se extendería por toda Europa, sirviendo de inspiración para innumerables escritores como Don Juan Manuel y su Conde Lucanor o el fabulista francés Jean de la Fontaine.





El león y el chacal
En cierta región de un bosque vivía un león llamado Kharanakhara que corriendo un día hambriento por todas partes no pudo cazar ninguna bestia. A eso de la puesta del sol, llegó a una gran cueva, entró en ella y pensó: «Seguramente que algún animal vendrá a pasar la noche en esta cueva; de modo que me voy a quedar aquí escondido». Estando allí en tal situación, llegó el dueño de la cueva, que era un chacal llamado Adhipuchchha, el cual miró y vio las huellas del pie de un león que había entrado y no salido de la cueva. Entonces pensó: «¡Ah!, perdido estoy; seguramente que aquí dentro hay un león. ¿Qué hago? ¿Cómo he de huir?». Pensando así y sin moverse de la puerta empezó a gritar:

-¡Eh, caverna! -Dicho esto, añadió de nuevo-: ¿ignoras que tienes un pacto conmigo, según el cual yo te he de hablar al venir de fuera y tú me has de responder? Si no me respondes, pues, me voy a otra gruta.

El león al oír esto pensó: «Sin duda que caverna invita a éste siempre que viene y hoy se calla por temor a mí. Pues se ha dicho esto:

Cuando el miedo oprime el corazón, quedan sin poder obrar las manos, los pies, la lengua y demás; el temblor es el único que domina.

« Voy, pues, a llamarle yo para que entre y me sirva de comida». Habiéndolo pensado así, le llamó. El rugido del león llenó todo el ámbito de la caverna, retumbando en ella cien veces; de tal modo, que puso en fuga hasta las bestias que estaban lejos. El chacal huyó enseguida a todo correr y recitó esta zloka:

Quien procede con cautela vive feliz, y no vive el que obra sin discernimiento. Yo me he hecho viejo viviendo en el bosque, y nunca he oído que una cueva hable.


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